viernes, 3 de junio de 2022

Programa doble: Divina creatura - Por le antiche scale



 

Hacemos un paréntesis de nuestro viaje por las películas con una referencia geográfica como título y volvemos a nuestra sección de Programa doble en la que repasábamos dos películas con aspectos en común. Hoy vamos con Divina creatura y Per le antiche scale.

 

Una de las cosas más hermosas del cine de mi infancia es que casi todas las semanas daban películas italianas y en muchas estaba Marcello Mastroianni.

 

En 1975 estrenaron en Italia con apenas semanas de diferencia dos películas con Marcello. El 16 de octubre se conoció Divina creatura de Giuseppe Patroni Griffi y el 6 de noviembre, Per le antiche scale (literalmente Por las antiguas escaleras, rebautizada aquí como Locura erótica) de Mauro Bolognini.

 

En Divina criatura, en los Años Locos, Dany di Bagnasco (Terence Stamp) un joven noble y rico, se enamora de Manoela (Laura Antonelli en su esplendor). Sus amigos le advierten que no debe casarse con ella por un imperdonable pasado en el que mucho tuvo que ver el tío de él, Michele Barra (Marcello Mastroianni). Dany decide vengarse y estimula un triángulo amoroso de trágico desenlace.

 

En Locura erótica, a inicios de la década del treinta, en un apartado manicomio, el doctor Bonaccorsi (Marcello Mastroianni) reina sin disputa y tres mujeres le conceden favores sexuales, Francesca (Lucía Bosé) la esposa del director del nosocomio, Bianca (Marthe Keller) su devota enfermera y Carla (Barbara Bouchet) la libertina esposa de un colega. Lo obsesiona descubrir el gen de la locura. Su dominio se ve amenazado por la llegada de Anna (Françoise Fabian), psiquiatra que maneja otras ideas sobre la locura y que se niega a sumarse a su harem.

 

Hay elementos temáticos y estéticos en común en las dos películas. Las dos se basan en novelas, Divina Creatura en una de Luciano Zuccoli y Per le antiche scale en la de Mario Tobino. Las dos reflejan el fin de un ciclo y en ambas el personaje de Marcello se disuelve en el apogeo del fascismo. Las dos se regodean en la belleza del Art Nouveau (en Divina criatura obsesivamente, tanto que es una fiesta para los que amamos esa tendencia artística y en Per le antiche scale no es un dato menor que la dirección de arte y el vestuario sean de Piero Tosi, el colaborador habitual de Luchino Visconti). Los dos fueron musicalizadas por Ennio Morricone (en Divina criatura solo hace arreglos sobre música de Cesare A. Bixio, pero en Per le antiche scale es responsable de la partitura). Las dos películas son elegantemente sórdidas, con toques de perversión, más acentuados en Per le antiche scale por el ambiente en el que transcurre la historia.

 

En ambas hay actrices de belleza suprema, y está, claro, Marcello Mastroianni. Confieso que me dieron mi segundo nombre, Marcelo, por su culpa. Y cada vez que me lo cruzo en una película, sonrío y no puedo evitar que me sumerja una ola de orgullo, por eso a esta modesta crónica la firmaré con mi nombre completo: Gustavo Marcelo Monteros.

sábado, 14 de mayo de 2022

Problemas técnicos

  Cerramos momentáneamente por problemas técnicos. Volvemos el viernes 3 de junio. Gracias.

Gustavo Monteros

viernes, 6 de mayo de 2022

Estocolmo

 

Escucho Estocolmo y se me cruza el síndrome. De Estocolmo, claro. Para los que no lo hayan oído mencionar o no tengan muy en claro de qué se trata, les cuento: “El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro o retención en contra de su voluntad desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con su secuestrador o retenedor” Esta explicación es de la vieja y peluda Wikipedia.

 

Y se llama de Estocolmo y no de Copenhague u Oslo, por un incidente ocurrido en Estocolmo en 1973, el ahora célebre robo  de Norrmalmstorg.

 

Vuelvo a Wikipedia: “El 23 de agosto de 1973, Jan-Erik "Janne" Olsson entró en una sucursal del Kreditbanken en Norrmalmstorg, en el centro de Estocolmo. La policía fue alertada inmediatamente y al entrar dos agentes, Olsson les disparó, hiriendo a uno de ellos. Olsson tomó a cuatro rehenes (tres mujeres y un hombre) y exigió que se llamase a Clark Olofsson, que en ese momento cumplía una condena, más tres millones de coronas suecas, dos revólveres, chalecos antibalas, cascos y un vehículo. Olofsson fue traído y se estableció un enlace de comunicación con los negociadores de la policía. Una de los rehenes, Kristin Enmark, había dicho que se sentía segura con los atracadores, pero temía que la policía pudiera causar problemas utilizando métodos violentos…”

 

En 2018, Robert Budreau, dirigió un guión sobre el hecho basado en el artículo The Bank Drama de Daniel Bank, editado por James Luscombe.

 

Budreau cambió los nombres de los protagonistas. Jan-Erik "Janne" Olsson pasó a llamarse Lars Nystrom y lo interpretó Ethan Hawke y Clark Olofsson fue rebautizado Gunnar Sorensson y lo personificó Mark Strong. Kristin Enmark pasó a ser Blanca Lind y la corporizó Naomi Rapace.

 

Estocolmo de Robert Budreau es ideal para un domingo de lluvia porque es la famosa película a la que le falta 5 para el peso. Tiene un buen guión, está bien dirigida, actuada con solvencia, tiene un irreprochable acabado profesional en todos los rubros técnicos, pero le falta algo, un intangible, un imponderable, un indefinible, Quizá una pizca de humor. De todos modos, aunque está a años luz de acercarse a la mejor película de asalto con rehenes jamás hecha, o sea la legendaria y querible Tarde de perros (Dog Day Afternoon, Sidney Lumet, 1975) se deja ver. Sobre todo por el desparramo histriónico de Ethan Hawke, que en la madurez parece haberse liberado de las restricciones de la contención. Enhorabuena.

Gustavo Monteros

 

Último momento: Ayer, jueves 5 de mayo de 2022, Netflix estrenó la miniserie sueca Clark, dirigida por Jonas Åkerlund y escrita por Fredrik Agetoft, Peter Arrhenius y Jonas Åkerlund, sobre vida y milagro de los delincuentes envueltos en el robo de Norrmalmstorg, delito que como se dice arriba originó la acuñación del Síndrome de Estocolmo. No la he visto todavía, pero a juzgar por el tráiler rebosa de lo que le falta a la película de Budreau: humor y delirio. Pero claro, ver para saber…




viernes, 29 de abril de 2022

Argel




 

 Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

Hoy: Argel


Pépé le Moko, novela del Détective Ashelbé (seudónimo de Henri La Barthe) tiene hasta la fecha 3 adaptaciones cinematográficas: Pépé le Moko (la más lograda), Algiers (la más famosa) y Casbah (la más musical)

Cuadro con la información esencial de las 3 películas:

Año

1937

1938

1948

Título

Pépé le Moko

Algiers

Casbah

Director

Julien Duvivier

John Cromwell

John Berry

Pépé le Moko

Jean Gabin

Charles Boyer

Tony Martin

Gaby

Mireille Balin

Hedy Lamarr

Märta Torén

Inés

Line Noro

Sigrid Gurie

Yvonne De Carlo

Slimane

Lucas Gridoux

Joseph Calleia

Peter Lorre

 

Aunque la anécdota se circunscribe a lo policial, las maquinaciones del inspector Slimane para atrapar a Pépé le Moko, un ladrón francés refugiado en la Casba de Argel, en esencia se trata de una historia de amor con un héroe romántico por antonomasia.


Pépé vive en la Casba con Inés (para él es una relación circunstancial de sexo, comida y compañía, para ella, es el amor de su vida), pero una noche Pépé se deslumbra y se enamora de Gaby, una turista de paso que le retribuye.


Pépé y Gaby son dos prisioneros que hallan la libertad en el amor por el otro. La Casba es la prisión de Pépé, un rey sin corona del lugar, que no puede abandonar porque lo apresarían. Gaby es prisionera de sus circunstancias de mantenida de lujo, heredera directa de las cocottes del siglo XIX, ofrece belleza a cambio de joyas, pieles, cuentas bancarias, propiedades y quizá, a la larga, un matrimonio de conveniencia. La felicidad para ambos está a un paso. Paso liberador si los hay, aunque muy peligroso y tal vez aniquilador.


Es un cuento atractivo porque es uno de los pocos contado desde un personaje masculino. Las grandes historias de amor, incluso las narradas omniscientemente, se centran en grandes protagónicos femeninos, el amante siempre es una contrapartida necesaria más que un igual (piénsese en la modélica La dama de las camelias, por ejemplo). Son contados los Heathcliff (Cumbres borrascosas) frente a las numerosas Francescas (Los puentes de Madison). Esta aseveración es polémica, claro, pero puede desatar discusiones interesantes.


Del mismo modo que estas tres versiones comparadas pueden usarse para fructíferas clases de guión. Si bien, insisto, la original francesa de 1937 es la mejor, no agota la historia. La del 38 es casi un calco hollywoodense, sin embargo los actores secundarios hacen una relectura interesante de las subtramas. La de 1948 introduce unos cuantos cambios no del todo eficientes, aunque acentúa las motivaciones, ¿homoeróticas?, ¿homosexuales?, del personaje del inspector Slimane respecto de Pépé. Porque la verdad sea dicha, no solo Inés siente el despecho cuando llega Gaby a la vida de Pépé.


De las tres versiones, la segunda es la que la habilita para pertenecer a esta acotada selección cinematográfica que hacemos. La primera y la tercera tienen títulos más pertinentes. La primera por centrarse en el protagonista de la historia, la tercera por asentarse en el peculiar ambiente en que se desarrolla la trama.


Ahora bien, ¿qué es la Casba específicamente? Recurramos a la vieja y querida Wikipedia por la respuesta: "La Casba es la ciudadela de Argel en Argelia y el barrio histórico que la rodea. Es un tipo único de medina, una ciudad islámica, ubicada en la costa del mar Mediterráneo. (...) La casba fue fundada sobre las ruinas de la antigua Icosium. Es una pequeña ciudad que, construida sobre una colina, se adentra al mar, dividida en dos: la ciudad alta y la baja. Se pueden encontrar mezquitas y edificaciones del siglo XVII y, especialmente las tres grandes mezquitas de la ciudad de Argel: la mezquita de Ketchaoua (cuya edificación data de 1794) flanqueada por dos minaretes, la mezquita nueva (Djemmá el Djedid) (levantada en 1660 durante la regencia otomana) y la Gran Mezquita de Argel (Djemmá el Kebir), la más antigua de Argel ya que fue construida a finales del siglo XI. En la casba argelina también existen las típicas calles-laberinto. (...) La Casba jugó un rol central durante las luchas de independencia de Argelia (1954–1962). La Casba fue el foco de la insurgencia planeada por el Frente de Liberación Nacional (FLN) que les dio un lugar seguro para planear y ejecutar ataques contra autoridades opresoras francesas y agentes del orden público en Argelia del momento. Con el fin de contrarrestar los ataques, los franceses tuvieron que centrarse específicamente en la Casba. (...) Fue incorporada a la lista de Patrimonio de la Humanidad de Unesco en 1992. (...) Como informó Reuters en agosto de 2008, la Casba se encuentra en estado de abandono y algunas áreas corren peligro de derrumbe” (Perdón por la humorada,  pero tanto dato me remite al Libro gordo de Petete, así que: El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y yo te digo contento, hasta la clase que viene.)


Ah, y ya que estamos en dibujos, muñecos y esas cosas, consignemos que el animador Chuck Jones se basó en la interpretación de Charles Boyer de Pepé le Moko en Argel para su famoso personaje de Pepé le Pew, que ya no es leído como el zorrillo insistente y patético que no acepta el rechazo de la gatita Penélope Pussycat, a la que confunde con una zorrilla y a la que asquea por su olor nauseabundo, sino que es visto como un acosador impenitente o un violador en ciernes. L’air du temps.

Gustavo Monteros



 

viernes, 22 de abril de 2022

Munich


 

Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

 

Hoy: Munich


Nos dicen Munich y la edición del Almanaque Mundial de nuestra cabeza, nos remite de inmediato a dos datos, el Putsch de Múnich o sea el fallido golpe de estado de 1923 que concluiría con Hitler y Hess, entre otros dirigentes nazis, en la cárcel, y la Masacre de Múnich de 1972, cuando en los Juegos Olímpicos de verano, un comando de terroristas palestinos de la organización Septiembre Negro tomó como rehenes a once integrantes del equipo olímpico de Israel para terminar masacrándolos, el crimen fue visto en vivo por la televisión.


A las consecuencias de este segundo hecho nos refiere Munich, película de Steven Spielberg de 2005. El guión de Tony Kushner y Eric Roth se basa en el libro de George Jonas, Venganza, el relato verídico de una misión contraterrorista israelí. Libro y película cuentan como Israel, en represalia por la masacre, armó un equipo clandestino de cinco miembros (Eric Bana, Daniel Craig, Ciarán Hinds, Mathieu Kassovitz, Hanns Zischler) para liquidar a los responsables del atentado.


Spielberg ejecuta un thriller de sostenido suspenso que sortea magistralmente la dificultad de una trama que es episódica (la sucesión de ejecuciones) en vez de la tradicional que construye interés al desplegarse.


Steven Spielberg es un maestro inmenso permanentemente subestimado. Nadie en su sano juicio puede negar su genialidad, pero si se pide que nombren a los mejores directores de la actualidad, nunca aparece su nombre en primera instancia cuando deberíamos comenzar con el suyo toda lista posible.


Spielberg es, por suerte, prolífico y no infalible, lo que permite apasionarse por su obra y defenderla. Munich está entre sus films imperecederos y logrados. Si se la cruzan por streaming o cable, descúbranla si no vieron y vuelvan a disfrutarla si la vieron.


(Hasta la fecha, abril de 2022, entre cortos, episodios de series para TV, telefilmes, documentales y largometrajes de ficción, ha dirigido 57 películas, y la única flojita, es imposible que algo suyo sea malo, es Always /Siempre (1989), acto de amor por Holly Hunter, de cuando estuvo brevemente loco por ella. Se deduce, entonces, que el amor es maravilloso, inspira, pero no siempre paga…)

Gustavo Monteros

viernes, 15 de abril de 2022

Bacurau


 Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

 

Hoy: Bacurau

Si de peculiaridades geográficas se trata, dificulto que hallemos otro ejemplo tan extremo de la que caracteriza al pueblo de Bacurau (Juliano Dornelles, Kleber Mendonça Filho, 2019): no figurar en los mapas. Este misterio (al igual que el del género de esta película) se dilucidará en el final.

 

Somos metidos en la historia a través de la vuelta al pueblo de una médica joven para el entierro de su abuela ¿consanguínea?, ¿adoptiva? La chica regresa en un camión aguatero, porque el río que daba agua al pueblo ha sido desviado para que no los favorezca más. De repente el chofer del camión llama la atención sobre unas cajas esparcidas por el camino. ¿Acaso son ataúdes? ¿Los tiró el camión volcado más adelante? ¿Descarriló para evitar atropellar la moto que está al costado del camino? ¿La mujer muerta sobre la banquina manejaba la moto? ¿El chofer del camión de los ataúdes también murió? ¿Por qué la médica y el aguatero siguen de largo?

 

Una vez llegados, ven al pueblo entero reunido por el velorio. La población es variopinta y se perfilan conflictos y desconfianzas entre ellos. Los ritos del entierro son especiales e incluyen cantos y lamentaciones.

 

Para entonces se nos acumulan las preguntas sobre lo que vamos viendo. En especial respecto al género de la película. ¿Es una ficción antropológica? ¿Es un drama social de Pueblo chico, infierno grande? ¿Es un film político sobre disidencias? ¿Es de terror? ¿Es un thriller? ¿Es de zombies? ¿Viene de tragedias ecológicas? ¿De motociclistas descontrolados? ¿Es una revalidación del western? ¿Es un drama filosófico religioso? ¿Es de desembarco de extraterrestres?

 

¿Qué importan las etiquetas cuando el espectador se divierte? Bacurau es un film tan inclasificable como irrepetible. Un sincretismo, una fusión, una mixtura. Es original, inaudito, desbordado. Sobre el final unirá en una trenza perfecta todas las mechas de pelo que ha ido separando y peinando con primor. Y es tan gore, como excelso y justiciero. Ahora el museo del pueblo albergará nuevos trofeos.

 

Puede que Bacurau no esté en el mapa, pero su historia es muy elocuente. Tanto como los 52 premios y 73 nominaciones que lleva acumuladas la película.

Gustavo Monteros

viernes, 8 de abril de 2022

Hawai



 

Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

 

Hoy: Hawai

 

Con Hawaii (George Roy Hill, 1966), es la vez que una gran producción de Hollywood más cerca estuvo de Las venas abiertas de América Latina. En espíritu, digo, e involuntariamente, porque se centraron más en el lado sentimental del increíble y triste destino del Reverendo Abner Hale (Max von Sydow) que en el costado más político, más Ibsen o Shaw, del asunto.

 

Esta tragedia, en su fondo, es más política que sentimental y si la hubieran narrado desde las devastadoras consecuencias político-sociales, la película hubiera sido mucho más conmovedora, aunque no sé si tan exitosa, se habrían corrido demasiado de lo que era el canon hollywoodense.

 

El susodicho reverendo estaba entre los que encabezaron la cruzada misionera evangelista al archipiélago de Hawaii en 1818. El hombre era un fanático sin imaginación ni misericordia que interpretaba la Biblia y los preceptos religiosos literalmente. Recalco, porque el detalle es muy importante, sin grises, con literalidad absoluta, al pie de la letra.

 

Un peligro andante, de ahí que los Elders (Mayores) establecieran que no pudiera evangelizar a menos que se consiguiera una esposa, tarea que en los papeles era sencillamente titánica, sino imposible. Almas caritativas lo acercan a Jerusha (Julie Andrews), solterona de 22 años, atada a la espera de cartas casamenteras de un marino que se fue a hacer fortuna, el capitán Rafer Hoxworth (Richard Harris).

 

Por supuesto, las cartas llegan cuando el complot de casarla con Abner ya está en marcha y se las ocultan, condenándola a consorte del nada atractivo reverendo. Convengamos que el personaje de Max von Sydow debe figurar entre los protagonistas más obtusos, pesados, indigestos y desabridos de la historia del cine. En dos palabras es un pelmazo mayúsculo.

 

En fin, casados que fueron, se embarcan y después de un viaje con inconvenientes como corresponde a toda travesía de film con gran presupuesto, llegan a las islas. (Entre los que viajan está el doctor John Whipple, interpretado por un joven e incipiente Gene Hackman, que, sin embargo, no se hace notar por lo insulso de su papel).

 

Una vez en la paradisíaca Hawaii, Abner se enfrentará con la reina del lugar, Malama Kanakoa (Jocelyne LaGarde), que terminará por abrazar la fe con fervor infantil. Entre el infantilismo de la gobernante y el fanatismo del evangelizador, el choque de culturas es punzante.

 

En el transcurso, habrá partos traumáticos, luchas por la moralidad, epidemias, amores encontrados y muertes significativas.

 

Y después de haber arruinado la vida a medio mundo de todas las maneras imaginables, incluida la dieta alimentaria, le llega a Abner la posibilidad de redimirse: evitar la esclavitud de los lugareños a los que vino a evangelizar y la devastación de los recursos naturales de las islas por la explotación de monocultivos invasivos y dañinos como el de la caña de azúcar.

 

Porque mientras él pulía su fanatismo y estupidez, la misión evangelizadora había mostrado su verdadera cara, ser la vanguardia de un capitalismo rapaz, colonizador, miserable y abusador (aquí es cuando la película revela su conexión con lo que cuenta el libro de Galeano, la contracara de la cruz que fue la espada y las dos venían por la dominación y la explotación, y no por la civilización)

 

Subrayo que si este cuento se hubiera contado desde este aspecto, el film hubiera sido mucho más resonante y desgarrador, tal como está, es un relato eficaz logrado más con oficio que arte.

 

Este proyecto basado en un libro de James A.Michener estuvo en un principio a cargo del director Fred Zinnemann que consideró a Audrey Hepburn para el papel de Jerusha. Audrey hubiera provocado más patetismo que Julie Andrews que está francamente miscast (mal elegida, fuera de rol) A Julie por su pasado de María von Trapp (The Sound of Music / La novicia rebelde, Robert Wise, 1965) y de Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964) se la presupone una mujer espirituosa con recursos prácticos que bien puede prever y soportar lo que aquí le sucede. Audrey por sus antecedentes de princesa delicada, (Roman Holiday / La princesa que quería vivir, William Wyler, 1953) más ingenua y delicada que curtida y pragmática, nos hubiera despertado más pena y lástima. Pero como Julie es una auténtica trooper (disciplinado soldado de una causa) por excelencia se las arregla para redondear un personaje sólido y desatar la terneza y emoción apropiadas al desventurado devenir de su personaje.

 

Hawaii puede verse en los canales que dan películas viejas. La programan con frecuencia. Aloha.

Gustavo Monteros


viernes, 1 de abril de 2022

Panamá


 

Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

Hoy: Panamá

De todos los lugares posibles, dos ecuatorianos excompañeros de secundario después de 10 años sin verse se reencuentran en un cine en Panamá. Celebrarán la casualidad cenando juntos. La reunión dará cuenta de lo vivido desde que no se ven, lo compartido en los años de escuela, lo añorado, lo pendiente, lo que olvidaron, lo que se perdonaron, y lo que no. Como suele ser el caso, surgirán algunas verdades incómodas.

 

Es el año 1985, dato importante para los que los que conocen la historia de Ecuador y Panamá. Dato circunstancial y no imprescindible para los demás. Porque la interpelación con el espectador viene más por el lado de su historia personal que con la historia con mayúsculas.

 

Al ver este reencuentro comprobamos que nos relacionamos más por lo que nos separa que por lo que nos une, paradojas al margen. Que puede que las relaciones elegidas (parejas, amigos) se basen en lo que nos acerca, pero las obligadas (compañeros de estudio, de trabajo) se caracterizan más por lo que nos separa.

 

Y en lo peculiar, se me dio por pensar, que es poco lo que uno puede hacer con los condicionantes (familia, clase social, educación a la que accedimos, momento histórico, etc.) que nos tocaron en suerte, no se trata de darle la razón al determinismo, pero tampoco desestimar la pesada influencia que el entorno puede ejercer sobre la formación definitiva de la persona que somos. Se necesita una voluntad excepcionalmente fuerte para romper con los lazos que nos aprisionan a un modo de ser y pensar.

Panamá (Javier Izquierdo, 2019) puede parecer un hueso duro de roer. Es en blanco y negro y para algunos puede asemejarse más a un ejercicio de tesis para una escuela de cine, a una reformulación del cine de los sesenta, o al experimento formal entre discípulos de una forma de concebir el cine, o a una instancia de teatro filmado, pero es una película independiente hecha y derecha con méritos propios que puede disfrutarse si se la acepta por lo que es, una meditación sobre algunos destinos.

Gustavo Monteros

Se puede ver en Prime Video


viernes, 25 de marzo de 2022

Filadelfia


 

Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

Hoy: Filadelfia

 

Filadelfia (Jonathan Demme, 1993) nació con suerte. Consiguió lo que se propuso con creces. En lo artístico, en lo político, en lo social y sobre todo en lo económico, que más le importa al show business, industria que, por desgracia, en estos años, es más business que show.

 

Quizá Filadelfia fue el éxito que fue porque Demme y sus productores se manejaron con claridad meridiana. Jamás ocultaron que querían una película popular y aleccionadora sobre un hombre que moría de SIDA. Cimentaron el proyecto con la participación de Tom Hanks, figura taquillera por excelencia, que saltó de entusiasmo ante la posibilidad de ensanchar su registro dramático. Más tarde cuando Denzel Washington y el latin lover del momento, Antonio Banderas se sumaron, la película auspiciaba bien, al menos desde la star-potential. También fueron más que a lo seguro con los secundarios, los claves cayeron en las hábiles manos de Jason Robarts, Joanne Woodward y Mary Steenburgen.

 

Como dijimos la idea era demoler la ignorancia y los estúpidos prejuicios erigidos alrededor del SIDA, y el guión de Ron Nyswaner, basado en un caso real, obraba con astucia. Un abogado de una gran firma legal, Tom Hanks, era despedido por haber contraído SIDA y contrataba a un colega de poca monta y no mucha experiencia en pelearse con corporaciones y que bordeaba la homofobia, para decirlo con amabilidad, Denzel Washington.

 

El guión era pillo en el sentido que entrábamos en el conflicto desde el personaje  de Washington, o sea que, al menos en un inicio, se nos permitía ser gay-unfriendly, y a medida que el personaje de Denzel evolucionaba y abría su mente, también lo hacíamos nosotros.

 

Conmoción creada, claro, por el impar talento de Hanks, que refulgía por los cuatro costados. Sarah Bernhardt que consideraba que agonizar lentamente en escena como en La dama de las camelias era el desafío supremo para un histrión (morir, muere cualquiera, pero hacerlo bien, ¡solo los grandes!), hubiera aplaudido a Hanks de pie.

 

Pero como todas las cosas hechas con buena leche, la repercusión social perduró en el tiempo y fue más allá de las propuestas iniciales. Filadelfia no solo derribó los prejuicios contra el SIDA, sino que contribuyó a demoler la idea retrógrada de que la homosexualidad era una monstruosidad.

 

Entre los activistas gay hubo polémica respecto de darle el protagónico a un actor heterosexual, entiendo el fervor militante, aunque noto también la contradicción absurda. Si solo los gays pueden hacer de gays, si solo los abogados pueden hacer de abogados, los neuróticos de neuróticos y así sucesivamente, se anula el juego de ser otro que es la esencia de la actuación.

 

Eso sí los productores son productores y una cosa es ser bienpensante y otra pasarse de valiente. Banderas, como es habitual entre los actores europeos, y en su caso demostrado en las películas que ya había hecho con Almodóvar, no tiene problemas con la representación sexual del tipo que sea y como Hanks tampoco, en este caso en particular al menos, hubo escenas, más que de sexo, de gran ternura entre la pareja que conformaran en cámara. Escenas que fueron eliminadas en la copia final por temor a molestar al público. Quedaron un par de besos. Que como el proverbial vaso de agua famoso, no se le niega a nadie.

Gustavo Monteros

viernes, 18 de marzo de 2022

Belfast


 Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc)

Hoy: Belfast

Como la carrera de muchos directores, aunque pocas con una bifurcación tan tajante, la de Kenneth Branagh se divide en proyectos personales (Henry V, 1989, In the Bleak Midwinter / Sueño de una noche de invierno, 1995, Hamlet, 1996, The Magic Flute / La flauta mágica, 2006) y proyectos de encargo (Thor, 2011, Jack Ryan, Shadow Recruit / Código sombra: Jack Ryan, 2014, Cinderella / Cenicienta, 2015, Artemis Fowl, 2020). Y sin duda, de entre sus películas personales, Belfast, 2021, es la más cercana a su historia y creatividad. Narra hechos familiares en la Belfast de su infancia, allá por 1969. O sea que se inscribe en la tradición cinematográfica de Los 400 golpes (François Truffaut, 1959), Amarcord (Federico Fellini, 1973), Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982), È stata la mano di Dio / La mano de Dios (Paolo Sorrentino, 2021) y en la que se anotará Spielberg con su próximo proyecto, The Fabelmans.

Y como todo director con una impronta muy marcada, Branagh tiene exégetas y detractores que usan los mismos conceptos para elevarlo o defenestrarlo: el cuidado de su puesta en escena, que puede derivar en preciosismos, un uso pictórico-teatral de la luz, y  la utilización de tableau vivant. Donde todos se ponen de acuerdo para ensalzarlo es en la dirección de actores. Actor extraordinario él mismo, desde que asomó la cabeza supo ganarse el respeto de sus compañeros que siguen a pie juntillas sus directivas y dan actuaciones destacables. Belfast no es la excepción. Todo el elenco, encabezado por Caitriona Balfe, Jamie Dorman, Judi Dench, Ciarán Hinds y los chicos Jude Hill y Lewis McAskie, descuella y se vuelve inolvidable.

Como me cuento entre sus admiradores, Belfast me resultó entrañable y excelsa.

Gustavo Monteros

viernes, 11 de marzo de 2022

Potosí


Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc) 


Hoy: Potosí


Una mujer emprendedora y bien intencionada es golpeada y violentada por el matón de poca monta en que se ha convertido su pareja. Un viejo pastor con un hijo migrado a los Estados Unidos es testigo de un aparente crimen perpetrado por soldados. Un chacarero quiere abandonar sus cultivos e irse porque ve que la violencia de los narcos y las mafias consecuentes lo está cercando, pero su mujer no quiere irse porque anda en amores fulgurosos con un militar. 


Y como muchas películas mexicanas post Amores perros (Alejandro G. Iñárritu) entremezcla las historias y los destinos de sus personajes. Puede que en el momento de su estreno, los finales fueran más contundentes. Hoy han perdido un poco de fuerza, pero no su eficacia. Y el tono, elocuente quizá por entonces, suena hoy obvio y discursivo. De todos modos, sigue muy atendible. 


Hablo de Potosí (Alfredo Castruita, 2013) Se puede ver en Prime Video. 

Gustavo Monteros


viernes, 4 de marzo de 2022

Casablanca


 Demos un paseo por películas que tienen el nombre de una ciudad, país, provincia o accidente geográfico como título (ejemplos: Veracruz, Tanganica, Kamchatka, etc) 


Hoy: Casablanca

¿Qué podemos decir que no se haya dicho de Casablanca? Nada. Resumamos con un "Es una de las más hermosas historias de amor", entre muchas otras cosas, claro, y tiene algunas de las réplicas más citadas y citables de la cinematografía mundial. 


Si no la has visto todavía, ¡no te la pierdas!

Si ya la has visto, ninguna cantidad de veces es suficiente. La primera tarde de lluvia que tengas libre, recuerda que Here's looking at you, kid.


Gustavo Monteros

domingo, 13 de febrero de 2022

50 años con Cabaret




 Hoy Cabaret cumple 50 años de su estreno. Come to the cabaret! Si la vieron y hace mucho que no la ven, véanla otra vez y comprueben que, gracias a Dios, por suerte, o por la tenaz gloria del cine, sigue tan vigente como el primer día. Si no la vieron nunca, son unos afortunados, ¡véanla! y disfruten una de las maravillas cinematográficas de todos los tiempos. Y si son de haberla visto en su estreno y no la perdieron y la vieron con regularidad durante todos estos años, descórchense un champán o sírvanse la bebida de su preferencia y ¡brindemos! La vida, nuestra vida, es mucho mejor porque hubo, hay y habrá un Cabaret...(El cine hace el mundo mejor y más feliz...aunque nos advierta que haya que cuidarse de los totalitarismos y que no hay salida individual...como dice Bob Fosse con Cabaret...la sabiduría nunca viene mal)

Gustavo Monteros