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viernes, 29 de mayo de 2026

E Cannes va



 

Y Cannes llegó y se fue. Dejó (algunos dicen que más pronunciados, no sé, no creo) lo que deja estos último años, decepción y desasosiego. Es que los autores (grandes maestros ya no hay) andan anonadados ante el advenimiento de la ultraderecha por todos lados. No es que los muchachos no sepan qué decir, es que la ultraderecha, que es terraplanista y esas cosas, tira todo tan para abajo que desorienta. Es muy bajo caer en su terreno, pero si elevás la respuesta, ¿entienden algo sus seguidores?

 

En este Cannes, como es habitual, hubo polémica con los premios. Mínima esta vez, porque la discusión estuvo en el orden. Al margen de los específicos (mejor director, guion, actor, actriz), el jurado da tres premios que se suponen sin orden de mérito. Pero hay quienes los ven como primer premio (la Palma de Oro), segundo (Grand Prix) y tercero (Gran premio del jurado)

 

La palma se la llevó Fiordo del rumano Mungiu, el Grand Prix, Minotauro del ruso Zviaguintsev que competía por Letonia, y el gran premio del jurado fue para The Dreamed Adventure de la alemana Grisenbach.

 

La polémica está en el supuesto orden, hay quien dice que Minotauro tendría que haber tenido la Palma, y Fiordo el gran premio del jurado y eso.

 

Y el del director fue ex-aequo entre los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) españoles ellos, por La bola negra, y el polaco Pawlikowski por Fatherland.

 

Hubo, habitual también, mucho LGBTQ+, La bola negra muestra tres generaciones de gays perseguidos en España y los dos protagonistas de la belga Coward ganaron por mejores actores y encarnan una historia de amor en una compañía de teatro en el frente de la Primera Guerra Mundial (el premio a la mejor actriz también fue doble, las dos protagonistas de All of a Sudden, un gran drama sobre agonías)

 

Ah, el mejor guion fue para el francés de Notre Salut, que cuenta las desventuras reales de su abuelo, un arribista en el gobierno de Vichy en la Segunda Guerra)

 

The Dreamed Adventure, dicen, es elusiva y misteriosa, o sea hay cosas que quedan poco claras, pero se supone habla del tráfico de personas. Fatherland es sobre el regreso de Thomas Mann a su país después de la guerra. Minotauro es sobre la corrupción de algunos rusos en el comienzo de la guerra con Ucrania, y Fiordo sobre el choque de culturas entre unos emigrados rumanos, muy conservadores y fanáticos religiosos y los servicios sociales noruegos. Estos rumanos castigan corporalmente a los hijos y se permiten manipulaciones psicológicas que los noruegos no pueden aceptar.

 

La crítica es que el retrato termina por iluminar el comportamiento de los rumanos y que los progresistas servicios sociales noruegos son demonizados en sus rigideces categóricas y estrechas. Los bien intencionados dicen que una crítica tan feroz puede invitar a que estos servicios, que hacen en general un muy buen trabajo, sean eliminados.

 

Nosotros ya sabemos que es un planteo falso. Los progresismos ganados no desaparecen por funcionamientos discutibles sino per se. Aquí, por ejemplo, la secretaría de la mujer no se cerró por mal funcionamiento sino solo por existir, por ideología. La ultraderecha no anda con sutilezas.

 

Este año todo el Palmarés de la Competencia Oficial es muy vendible (El de Un Certain Regard hasta un cierto punto, también. Fiordo, Minotaur, Fatherland, La bola negra, Coward funcionarán muy bien en boleterías y se desempeñarán con eficacia en la temporada de premios.

 

El año pasado no pudieron vender la película, La petite dernière por la que Nadia Melliti ganó el Premio a la Mejor Actriz del Festival. Se distribuyó escasamente cuando el presente Festival ya se inauguraba.

 

Dicen que The Dreamed Adventure con su Premio del Jurado es elusiva, sutil y deja muchos puntos suspensivos, todo lo cual no augura una apertura exitosa al gran público. Como El agente secreto el año pasado. La película brasileña era maravillosa, pero demandante. Ostentaba una narración típica de los años que evocaba, los setenta, y hubo gente no entrenada en esas escrituras, que se perdió en los meandros expositivos.

 

También el año pasado, entre las que concursaron y no se llevaron ningún premio, como Eddington, probaron ser huesos duros de roer para el público popular. Este año tanto The Man I Love, con sus agonías, subgénero exitoso, o Paper Tiger y su mafia rusa en EEUU y la coreana Hope y sus monstruitos pueden venderse muy, muy bien.

 

Después Gentle Monster y su marido abusador desatará el morbo y puede que lleve gente al cine. Y las sutilezas de Nagi Notes también pueden hallar público dispuesto.

 

Las ganadoras, por Mejor Actriz, incluye a una estrella carismática como pocas (Virginie Efira) en otro drama de agonías, hordas de gente con pañuelos descartables se avizoran. Los actores ganadores se lucen en un drama de amor, que sea queer no le resta atractivos.

 

En Un Certain Regard, el actor ganador protagoniza (Bradley Fiomona Dembeasset) una película, Congo Boy, de salir adelante y triunfar en concursos, (muy Hollywood, a decir verdad) y las actrices ganadoras (Marina de Tavira, Daniela Marín Navarro, Mariangel Villegas. están en un drama de familias disfuncionales, Siempre soy tu animal materno, ¡plin!, ¡caja!

 

Como sea, las ofertas vistas en Cannes siguen siendo la esperanza de un año cinematográfico no muy árido. No esperen nada superador desde Hollywood. En los próximos días llegarán del maestro Spielberg (Disclosure Day / El día de la revelación) y del siempre atendible Ridley Scott (The Dog Stars / La constelación del perro / La guerra de los últimos) y a juzgar por los tráileres, más de lo mismo, de lo que ya hemos visto hasta el hartazgo.  

Gustavo Monteros