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viernes, 1 de junio de 2012

Cerrado por fiaca


Esta semana dos películas de lo más interesantes renuevan nuestra cartelera cinematográfica. La argentina Abrir puertas y ventanas de Milagros Mumenthaler que hasta ahora ganó premios en el festival de Mar del Plata y de Locarno. Digo hasta ahora porque quizá gane algunos más. Transcurre en una casona en la que tres hermanas, como las de Chejov, mujeres jóvenes entre 18 y veintitantos, elaboran el duelo de haber quedado solas de repente. Parece ser de esas películas que se vuelven apasionantes si se les da un poco de paciencia. La describen como “sensorial”, llena de elipsis, actuada como los dioses y que presenta la punta de un iceberg tan demoledor como intrigante: las relaciones fraternas. Y sí, uno comparte recuerdos, los mismos hechos, la misma crianza, pero se forjan personalidades tan contrastantes, que a veces deben recordarse los lazos de sangre para no romper el vínculo.

La otra es el pochoclo semanal: Blancanieves y el cazador de Rupert Sanders, que contra todo pronóstico parece usar los habituales efectos especiales con inteligencia. Se dice que recrea la historia de los Grimm con astucia, que está narrada con resonancias clásicas, que desarrolla ideas, cosa extraña si las hay en un film pochoclero, que la bella Charlize Theron ratifica su talento y que la también hermosa Kristen Stewart cimenta su carrera. Y como si fuera poco, andan por ahí los inmensos Toby Jones y Eddie Marsan.

Pero yo tengo fiaca de ir al cine esta semana. Vestirme y salir se me presentan como obstáculos insalvables. Tengo ganas de tirarme en la cama y cabecear mientras intento leer un libro. Espero sepan disculpar.
Un abrazo, Gustavo Monteros

sábado, 25 de febrero de 2012

El topo


Las novelas de espías nacieron como el patio trasero de las novelas policiales. En vez de un detective privado o un policía que desbarataba los planes maquiavélicos de un criminal o una banda, había ahora un espía occidental, capitalista y cristiano que desbarata los planes maquiavélicos de un organismo rojo como la sangre de tan comunista. Dos ingleses, Joseph Conrad primero (está bien, era polaco, pero escribió en inglés) y Graham Green después, jugaron con el género y le dieron la trascendencia que sólo la buena literatura puede dar.

John Le Carré, gran admirador de Greene, tomó la posta y profundizó tramas y  personajes hasta que alcanzaron ribetes shakesperianos. Desbaratar los planes de la KGB importaba menos que indagar en esa cosita llamada la condición humana, con sus amores, traiciones, ambiciones, fanatismos, idealismos, frustraciones, enfermedades, crueldades y dobleces. El espía es ahora un agonista que enfrenta conflictos que lo exceden y a veces lo pierden. Ya no se trata de matar al malo sino de tomar decisiones que ponen en juego la felicidad, vida y muerte de personas. El espionaje ya no es un juego de poder sino un ajedrez mortal en el fondo inútil.

Todas las novelas de Le Carré son atendibles, pero sin duda la que más fama tiene es Tinker, tailor, soldier, spy (calderero, sastre, soldado, espía) en el original, rebautizada en español como El topo. El título original hace referencia a una vieja rima infantil inglesa con el agregado de “espía”, y el título en español, a un doble espía infiltrado en las altas esferas del Servicio Secreto de Inteligencia británico.

El topo fue primero una recordada miniserie inglesa de 1979 con una inolvidable actuación del gran Alec Guinnes como George Smiley. Para los lectores de Le Carré, George Smiley, protagonista de varias novelas, es como un tío lejano al que aprendimos a querer aunque sea tristón y desencantado.

Ahora es una película dirigida por el sueco Thomas Alfredson que pasó al ruedo internacional por la fabulosa Criatura de la noche (2008), un film sobre una vampira adolescente, tan maldita como solitaria.

El topo es una película apasionante, lograda y deslumbrante que pueden disfrutar no sólo los adeptos al género. El elenco es impecable e incluye algunos de los nombres más relevantes del cine, teatro y televisión de los últimos años: Gary Oldman, John Hurt, Colin Firth, Mark Strong, Tom Hardy, Toby Jones, Benedict Cumberbatch, Ciarán Hinds, Kathy Burke y Simon McBurney. Como se ve es un elenco marcadamente masculino y los actores, sabedores que tienen entre manos personajes fascinantes y complejos como pocos, bucean en ellos y dan actuaciones destacadas, para decirlo en un eufemismo. Extraordinarias y sobresalientes, serían adjetivos más cercanos a la verdad.

La recomiendo ampliamente, una película de entretenimiento adulto, ideal para postre de las maravillosas pero para-toda-la-familia Hugo, El artista, Caballo de guerra. Está bien El artista no es muy “familiar” pero es apta para todo público. Larga vida a este insoslayable topo.

Un abrazo, Gustavo Monteros