En medio de toda la
oferta de Netflix, puede pasar desapercibida Peregrinación por los caminos del dolor, serie filmada en
conmemoración de la Revolución Rusa de 1917. Se basa en Hermanas, el primer tomo de la trilogía. Las dos novelas restantes
son El año 1918 y Una mañana lúgubre. El título Peregrinación por los caminos del dolor
es en realidad el de toda la trilogía.
El autor es Alekséi Nikoláyevich Tolstói (no, de ningún parentesco con León Tolstói, el célebre autor de La guerra y la paz y Ana Karenina, entre otros grandes y geniales mamotretos) que vivió entre 1883 y 1945 y que fue autor de novelas históricas y de ciencia ficción.
Su trilogía fue célebre
y muy popular en su tiempo y se inscribe en la tradición de novelones de amor
con el trasfondo épico de un momento histórico clave, muy querido por el cine.
Sí, como Lo que el viento se llevo
(Victor Fleming, 1939), Por siempre Ambar
(Otto Preminger, 1947), Doctor Zhivago
(David Lean, 1965), Barry Lyndon
(Stanley Kubrick, 1971) o la multiversionada La guerra y la paz (la última fue una miniserie inglesa de 2016
dirigida por Tom Harper y protagonizada por Paul Dano, James Norton, Lily
James, Tuppence Middleton, Greta Scacchi, Jack Lowdes, Jim Broadbent, entre
otros notables)
Esta versión del
primer tomo de Peregrinación por los
caminos del dolor que ofrece Netflix está dirigida por Konstantin Khudyakov
(entre otros), y adaptada por Elena Rayskaya (entre otros) y protagonizada por las bellísimas Yuliya
Snigir (Katya) y Anna Chipovskaya (Dasha), secundadas por los buen mozotes Leonid
Bichevin (Ivan Ilich Telegin) y Pavel Trubiner (Vadim Roschin) y la no menos
deslumbrante Svetlana Khodchenkova (Liza Rastorgueva) entre muchos otros (¡¿Hay
alguien feo en Rusia?!)
Y, como todos los
ejemplos cinematográficos mencionados, ofrece una primera parte detallada, con
presentación de personajes y conflictos,
y una segunda parte tan llena de resoluciones que da la sensación de que no va
a quedar ni un técnico en pie para dar el desenlace final.
Hecha la salvedad, resta
decir que está muy bien contada, tanto en su épica como en su intimidad de amores
correspondidos (o no), e ilustra con solvencia los entretelones de la
participación rusa en la Primera Guerra Mundial y los despelotes que
acompañaron a la imposición de los bolcheviques en la mentada revolución.
La historia se centra
en las aventuras y desventuras amorosas de dos hermanas de la alta burguesía
zarista y cómo enfrentaron los cambios que les trajo el siglo nuevo en su
segunda década. Y gracias a Dios, todo es muy ruso. Los rusos son como la
exacerbación de todo lo humano, si aman, aman hasta la agonía, si odian, odian
hasta el sacrificio. Y tanta intensidad no agobia. En ellos es tan natural que
dan envidia, dejan al resto de la humanidad en una medianía pasional espantosa.
Eso sí, así como son de pasionales, son cruentos e impiadosos. Bah, como
decíamos, todo lo humano muy potenciado.
Por más que los Caminos sean de Dolor, imposible no emprender esta Peregrinación.
Peregrinación por los caminos del dolor va por Netflix y tiene 12 episodios de una hora.
En dos palabras:
Im-perdible.
Gustavo Monteros
