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viernes, 31 de octubre de 2025

Noiret - Tavernier 07 - La vida y nada más


 

La séptima colaboración del actor Philippe Noiret con el director Bertrand Tavernier es de 1989 y se llama La vie et rien d’autre o sea La vida y nada más)

 

Las guerras no terminan cuando se dicen que terminan. Y para los que participaron en ellas, no terminan más.

 

La vida y nada más transcurre en varias localidades de Francia en 1920.

 

La Primera Guerra Mundial, la que iba a terminar con todas las guerras, la que iba a durar tan poco que los soldados no terminarían de partir cuando ya estarían de vuelta, se extendió por cuatro años. La estrategia de trincheras enfrentadas con una tierra de nadie en el medio fue un siniestro agujero negro que absorbió millones de víctimas.

 

Incluso después de dos años de su fecha de cierre, el comandante Dellaplane (Philippe Noiret) busca identificar a los soldados franceses dados por desaparecidos en la contienda. Tarea que sabe inabarcable, porque se calcula que son aproximadamente unos 350.000, igual busca cumplirla lo más exhaustivamente posible.

 

Dellaplane visita hospitales neuropsiquiátricos (por entonces popularmente llamados manicomios) ya que hay soldados que enloquecieron, que perdieron la memoria. Si carece de datos que permitan identificarlos, les saca fotos, arma fichas con sus rasgos peculiares y los censa.

 

Visita los improvisados hospitales de campaña que quedan. (Los castillos, las casas solariegas de los nobles y ricos en tiempos de guerra se transforman en sitios de cura y recuperación). Ahora subsisten los de heridas graves, los de pacientes de lenta agonía, los que no quieren someter sus despojos a los familiares.

 

Recaba datos en vecindarios donde hubo batallas cercanas o desmovilizaciones. Muchos soldados sin brazos o piernas, ciegos o sordos, con las caras desfiguradas partieron supuestamente de regreso a casa, pero en el camino eligieron no volver.

 

Los busca también en las cercanías de los campos minados, donde todavía desactivan bombas, porque hay los que fueron enterrados de apuro.

 

Él los busca oficialmente, pero hay grupos de parientes que los buscan por su cuenta, porque necesitan saber si están vivos o muertos. La mayoría da a los suyos por muertos, pero nunca se sabe. Para ayudarlos, el ejército coloca tablones sobre los cuales se distribuyen efectos personales rescatados de los cadáveres, relojes, cadenas con medallitas o crucifijos, cigarreras, encendedores (por entonces se fumaba mucho), talismanes, anillos, o lo que fuera que llevaran consigo.

 

Entre idas y venidas, Dellaplane se topa con dos mujeres. Con la elegante y de alcurnia, Irène de Courtil (Sabine Azéma) que busca a su marido desaparecido y que viaja en un imponente auto con chofer de librea, y con Alice (Pascale Vignal), una maestra que busca a su novio, y que, al perder su trabajo en la escuela de campo, acepta ser camarera en una fonda del lugar, con tal de estar cerca de los parajes cercanos a la batalla de la que su novio ya no volvió. Nada más ni nada menos que la célebre, por lo cruenta y terrible, batalla de Verdún.

 

A las dos les aconsejará que abandonen la búsqueda, pero son tozudas, incansables y decididas. Con Irène tendrá un ida y vuelta que en otro contexto sería de seducción. (De tan distintos se llevan en el fondo de lo más bien, por más que en la superficie no dejen de esgrimir sus diferencias.)

 

Las guerras se generan una y otra vez porque hay quienes obtienen beneficios económicos con ellas. Como resume tan bien Bertold Brecht en una línea de su obra Madre Coraje: “La guerra es un comercio, se venden balas en vez de pan”.

 

Y aquí como hay muchos cadáveres prolifera la carroña.

 

Están quienes venden servicios de búsquedas y cobran bien trabajos que nunca harán. Están también los escultores que buscan inspiración. Todas las ciudades, pequeñas o grandes, comisionan el emplazamiento de una estatua o grupos escultóricos en homenaje a los caídos (Las estafas y el lucro que se obtuvo por estas estatuas y monumentos son el tema determinante en Au revoir là-haut / Nos vemos allá arriba (Albert Dupontel, 2017) sobre novela de Pierre Lemaitre, otra película imperdible).

 

Y hay también algunos que no son carroñeros, aunque bordean la condición.

 

Como los representantes de un pueblito que no tuvo pérdidas de vidas, dado que sus vecinos volvieron todos. Se quedan entonces sin el subsidio de guerra para la comuna. Y para obtener de todos modos el beneficio, piden que a un soldado de un pueblo vecino se lo considere un muerto de la comarca.

 

Y hasta los altos mandos buscan su muerto. Necesitan llenar la Tumba del Soldado Desconocido, monumento imponente que se inaugurará en París con gran pompa. Quieren que sea un “francés puro”, o sea sin contaminación étnica reconocible, y en lo posible no comunista. Los requisitos parecen broma, ¿cómo se sabe si un cadáver es comunista? Si por algún motivo se supiera, no sería un desconocido como el que supone debe honrar el monumento. La raza podría deducirse, claro.

 

Como dijimos, Dellaplane y de Courtil concluyen en algo que se parece al amor. El final original de Tavernier era más tajante que el que quedó. La modificación la motivó el trabajo de la actriz Azéma que le puso tanta pasión al impulso de su personaje por comunicarse con el de Noiret que creó una química que hubiera quedado desairada con otro final distinto al que ahora tiene el filme. Esto habla de la flexibilidad de Tavernier o de la magia que tienen las historias por hallar su mejor final.

 

Los logros de La vida y nada más fueron tantos que Tavernier en 1996 volvería a meterse con la Primera Guerra Mundial en El capitán Conan, que entre otros temas trata sobre cómo los hombres que pueden ser los guerreros ideales no tienen lugar para sus particulares talentos en tiempos de paz.

 

El director Claude Sautet amigo y consultor de Tavernier de toda la vida después de ver Capitaine Conan le dijo a Tavernier que si modificaba un fotograma de lo que acababan de proyectarle no volvería a dirigirle la palabra, tan inmejorable le había parecido.

 

Noiret no estaría en Capitaine Conan. Aunque Tavernier y Noiret no lo sabían, para 1996 sus trabajos en común habían terminado. Una pena, la gloria del cine perdería el matiz de volver a ser agigantada por ellos dos juntos.

 

Lo que hace Philippe Noiret en La vida y nada más es maravilloso. Sin embargo, su excelso trabajo pasó casi desapercibido porque venía de una película de Giuseppe Tornatore que obnubilaba todo: Nouvo Cinema Paradiso o Cinema Paradiso, a secas. A veces los espectadores están de racha.

Gustavo Monteros

viernes, 10 de febrero de 2023

Desafío del mes de San Valentín - Segunda semana

Este Febrero es un mes complicado para mí. Tengo que despejar incógnitas, tomar decisiones, aceptar condicionamientos que no dependen de mí, etc. Pero para no obsesionarme, desarrollar ideas satélites o hacer de mi mente un embudo atascado, me conviene pensar en otras cosas. Y como el cine es una de las pocas cosas que siempre me divirtió, nunca me traicionó y si alguna vez me decepcionó, me recompensó casi de inmediato, me planteé un desafío. Como es el mes de San Valentín, voy a ver si puedo completar una lista de 28 películas de amor que me gusten de verdad.

Sábado 4 de febrero de 2023 


Día 4: Mad Dog and Glory (Una mujer para dos, John McNaughton, 1993).

El policía Wayne (Robert De Niro) también apodado Perro loco salva la vida de Frank Milo (Bill Murray), un prestamista mafioso en un asalto. Frank en agradecimiento le envía a Gloria (Uma Thurman) a que conviva con Wayne unos días y le haga la vida placentera, con todo lo que esto implica. Gloria, en realidad, es la "garantía" de un préstamo que Frank le hizo al hermano de Gloria y como este incumplió, Gloria está condenada a hacer lo que Frank le pida. Para cuando Frank venga a reclamar a Gloria, Wayne tendrá que luchar por ella, porque se han enamorado. Y Frank no es un hueso fácil de roer por más Perro loco que Wayne sea. A De Niro, por prepotencia de talento (entiéndase Taxi-driver, El francotirador, El toro salvaje, New York, New York, Érase una vez en America, entre las más destacadas) le doy la autoridad de venderme cuanto buzón quiera. Y me los ha vendido, porque el hombre acepta cualquier proyecto. Pero en este caso, no. El amor que siente por Gloria es fuerte, lo hace vencer cobardías, lo pone a prueba con balas y puños. Gloria no se puede quejar, da gusto ser amada/o así.


Domingo 5 de febrero de 2023 


Día 5: Cesar et Rosalie (Claude Sautet, 1972)

Cesar (Yves Montand) ha llegado a su Paraíso. Su personalidad avasalladora es apreciada, con sus hermanos comanda una empresa floreciente de chatarra (negocio sin buena prensa, pero detrás del armamentista, el más exitoso del siglo XX) y después de varios ensayos (el hombre es mayorcito) está con la mujer de sus sueños, Rosalie (Romy Schneider) a la que ama y respeta. Rosalie tiene una hija de 5 años que tuvo con Antoine (del que está alejada), con el que se consoló cuando el hombre que ella de verdad amó, el historietista David (Sami Frey) la dejó para irse a probar suerte a Estados Unidos. Pero como todo Paraíso tiene su serpiente, al de Cesar lo desbaratará la vuelta de David, que impacta en el presente de Rosalie, que de todos modos le asegura a Cesar, que él es el elegido. Cesar para asegurar la victoria mete la pata. Le dice a David que Rosalie está embarazada y que se casarán pronto. Rosalie que valora su libertad por sobre todo, ante la mentira se siente ultrajada y abandona a Cesar, que se desahoga en una violencia que es pura impotencia, no destrucción. La soledad y el desamparo enseñan y Cesar es hombre de aprender. Ya venía bien encaminado en esto de querer, sin embargo la partida de Rosalie lo llevará al Doctorado del Buen Amar, y ya no querrá sacarse de encima a David sino incluirlo para que ella no tenga que elegir, y si Rosalie ama a David es por algo, entonces Cesar aprenderá a apreciarlo y quererlo. Surge entonces la paradoja, en su afán de recuperarla, Cesar le pone la vara muy alta a Rosalie, ahora le toca a ella aprender, ¿lo hará? En el amor todo vale, hasta ser sabio y honesto.


Lunes 6 de febrero de 2023 


Día 6: Oci Ciornie (Ojos negros, Nikita Mikhalkov, 1987)

Fines del siglo XIX. Chico conoce chica, chico pierde chica, ¿chico recupera chica? La última premisa de este caso va con signos de interrogación porque son personas adultas, están casados y el autor es Chéjov. Hay historias que no se gastan por más que se cuenten una y otra vez. La dama del perrito de Antón Chéjov, de celebrada popularidad, es una de ellas. Mikhalkov, con Marcello Mastroianni al frente de un elenco ítalo-ruso, fue uno de los que mejor la contó. No fue el primero ni será el último, porque podemos prescindir hasta del aire, pero nunca podremos prescindir de Antón Chéjov.


Martes 7 de febrero de 2023


Día 7: Love With the Proper Stranger (Desliz de una noche, Robert Mulligan, 1963)

No tendría que haber pasado, pero pasó. Y ahora ella (Natalie Wood) lo busca para que le consiga un médico para que le haga un aborto. Y él (Steve McQueen) ni siquiera se acuerda de ella, hasta que sí, ah, sí, ella era la de aquella noche en las montañas. Él es un músico  free lance y ella trabaja en la sección mascotas de Macy's, porque estamos en la New York de los sesenta. Y la relación se establece, se desarrolla y crece por donde todas terminan. Él la rescata del aborto clandestino al que la acompañó porque terminó por ser la definición de sórdido y siniestro. Y cada uno conoce la peor cara de la familia del otro. La de él está ganada por la decepción. Él no tiene un presente promisorio y ellos, sus padres, tampoco tienen algo mejor que ofrecer. Y la de ella, familia italiana de historieta, es de intromisión enfermiza, madre y hermanos tienen que decidir y controlar todo lo que ella hace, es porque la quieren, claro, pero a ella le gustaría que la quisieran menos. Pero entre todas estas idas y venidas, ella y él se enamoraron y ya el final feliz anda a la vuelta de la esquina. Así que descorchen los champanes, nomás.


Miércoles 8 de febrero de 2023 


Día 8: My Beautiful Laundrette (Ropa limpia, negocios sucios, Stephen Frears, 1985)

El neoliberalismo es feo, sucio y malo. Un invento de los ricos para ser más ricos y sumir al resto más en la pobreza. Como lo que trae es hambre, pobreza, desempleo, desesperanza, desata el sálvense quien pueda y la rápida anulación del otro que pasa a ser el enemigo. Johnny (Daniel Day Lewis) y Omar (Gordon Warnecke) fueron compañeros de escuela. Jugaban juntos y tomaban la merienda uno en casa del otro y viceversa. Pero en una marcha de odio a los supuestos inmigrantes, Johnny, al frente de unos amigotes skinheads, al pasar por la casa de Omar, le gritó al padre de este: ¡Paqui, volvete a tu tierra, sucio malparido! Pasan unos pocos años y los paquis (paquistaníes) parientes de Omar aprendieron las lecciones del neoliberalismo: mafia, negocios sucios, explotación, inmoralidad, avasallamiento de derechos, etc. Manejan tantas empresas que hasta se permiten traspasarle a Omar, un joven de escasa experiencia comercial, un negocio de los que mucho no rinden: una lavandería. Ahora Omar emplea a Johnny, lo explota más bien. Le cobrará el insulto aquel. Pero Omar y Johnny se aman. Se dirán cosas horribles, pero ninguna tiene que ver con ellos o su vínculo. Son por prejuicio, por las derivaciones políticas y sociales del neoliberalismo. Cerca del final, Johnny, herido físicamente, jura por enésima vez que se irá. Pero la última escena los sorprende con los torsos descubiertos, tirándose agua en las lastimaduras, en un claro prejuego sexual. Es que Ropa limpia, negocios sucios es sobre hipocresías varias, disrupciones del tejido social y amores que ni el neoliberalismo puede matar. Y Thatcher, por más poderosa que haya sido, hoy es mala palabra en 1753 idiomas. ¿Justicia poética? Algo es algo.


Jueves 9 de febrero de 2023 



Día 9: Cold War (Pawel Pawlikowski, 2018)

Cuando uno creía que ya no habría historias de amor que nos conmovieran hasta las masmédula, viene el polaco Pawel Pawlikowski y nos descerraja el cerebro y el corazón con un relato tan arrasador como ineludible. Zula (Joanna Kulig) está triplemente maldita, es bella, talentosa y con capacidad de amar en plenitud. Tres virtudes que son una maldición si se ha nacido en Polonia en los cuarenta y se es todavía joven en los sesenta del siglo XX. Vivir es complicado en cualquier época, pero algunas son peores que otras. La devastadora y volátil Polonia de la Guerra Fría no ofrece una de las mejores. De allí que Zula sea tironeada, abusada, explotada, esclavizada por las cambiantes facciones de turno. Encuentra en Wiktor (Tomasz Kot) su igual, pero lo perderá y recuperará, una y otra vez, y otra vez y otra vez. Dice Peter Handke en un texto poético: "La muerte es la mejor de las historias, después de las de amor". Cold war es, entonces, de las mejores y más mejores.


Viernes 10 de febrero de 2023 


Día 10: Camille (La dama de las camelias, George Cukor, 1936)

Las viejas historias de amor me intrigan por lo que le contaban al público que las hizo clásicas, y cómo las podemos reinterpretar hoy según esta contemporaneidad nuestra. Margarita Gautier (Greta Garbo) la heroína de La dama de las camelias fue, desde que la concibió Alejandro Dumas hijo, el ejemplo más acabado de lo que se puede hacer por amor. Repasemos la historia: Margarita es una cortesana de éxito en el París del siglo XIX. Usufructúa hombres poderosos y ha amasado una pequeña fortuna. Se enamora de Armando Duval (Robert Taylor) un joven tan buenmozo como pobre e inútil. Lo lleva a vivir al campo porque está tuberculosa y supone que este recreo bucólico quizá sea el último. Se le aparece, entonces, el padre de Armando (Lionel Barrymore) que le pide que lo deje, porque si no la hermana menor de Armando no se va a poder casar, porque la familia del futuro esposo no aprueba que Armando viva en el pecado con una mujer pública. Margarita se conmueve y hace lo que le dice: deja a Armando y vuelve a su vida habitual en París. Armando, despechado, gana un dinero en el juego y, delante de todos los presentes en ese casino de moda, se lo tira a la cara a Margarita, mientras le dice que espera que sea suficiente para pagar los favores recibidos. Como sin salud no puede trabajar, Margarita se retira a morir pobre porque la enfermedad le consumió los ahorros. Armando se entera y la visita para jurarle amor eterno en el lecho de muerte. La inmolación de Margarita fue vista en los finales del siglo XIX y hasta mediados del XX como el sacrificio a hacer para ventura de la hermana de Armando y el mantenimiento del status quo. Para los parámetros actuales se equipara a chica independiente con medios y recursos que se paga un chongo para distraer la muerte inminente y ante la llegada del padre del chongo y el verso de la hermana, podría preguntarse: ¿sacrificarse por esta manga de hipócritas que la van de trigo limpio y están más sucios que una papa? ¡No! Mejor livin' la vida loca mientras el cuerpo aguante y la hermana del chongo que se consiga un marido menos pelotudo, porque es improbable que la haga feliz tan pendiente de la vida ajena como está. Con esta versión no habría conmoción y lágrimas, pero todos la pasarían mejor por ser más sinceros.

Gustavo Monteros