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jueves, 2 de febrero de 2017

Talentos ocultos

A Talentos ocultos/Hidden Figures le caben los apelativos de Drama edificante o Film inspirador, motes que encierran el cuento de hadas para adultos que, créase o no, ocurrió en la realidad.


Se centra en la vida y obra de tres mujeres negras que fueron trascendentales para la carrera espacial de la NASA, allá en los lejanos sesenta.


Katherine G. Johnson (Taraji P Henson) es una matemática que si no es la definición de la genialidad, le anda cerca. De no ser negra, tendría las oportunidades que merece. Mary Jackson (Janelle Monáe) es una ingeniera hecha y derecha, aunque sin un título que lo avale, porque la universidad no le está permitida por ser mujer y negra. Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) es otra matemática de genio, que ocupa un puesto de supervisora, que no le es reconocido por ser negra.


En el breve resumen precedente, sobresale el problema de la negritud. Estas tres mujeres tendrán que ganarse, con esfuerzo, constancia y paciencia,  su lugar en el mundo. Como pasaba con The help / Historias cruzadas (Tate Taylor, 2011) (Olivia Spencer es el puente con esta película) cuesta creer cómo se discriminaba a los negros. Atestiguar la estupidez de la segregación duele. Y sin embargo, hoy todavía se decretan leyes antimigratorias y hay que esgrimir carteles con Ningún ser humano es ilegal. En tiempos de retracción de derechos, esta película celebra la adquisición de los mismos. Sabrá Dios si esta pertinencia ayuda a defenderlos o si los sacraliza como cosa de un pasado irrepetible.


Kevin Costner, Kirsten Dunst y Jim Parsons interpretan a tres blancos con distintas actitudes hacia las tres negras protagonistas. Y el por estos días casi omnipresente, Mahershala Ali,  es aquí el interés romántico de Katherine. Este elenco acaba de ganar el Premio SAG (sindicato de actores cinematográficos) al mejor Cast con toda justicia, impecables todos, del primero al último.


Theodore Melfi, director de la simpatiquísima St Vincent (2014), sabe cómo crear empatía, así que me rindo, Talentos ocultos es una película edificante e inspiradora, también altamente agradable y conmovedora. Debo confesar que la disfruté plenamente, reí y lloré y me entretuve. Le perdoné unas cuantas cosas quizá, pero en tiempos de oscurantismo y discriminación, desplegados por la mierda que nos gobierna, es casi obligatorio permitirnos gozar de historias que terminen bien.


Gustavo Monteros 

Luz de luna - Moonlight

Se ha dicho que Luz de luna pulveriza el estereotipo del negro machote y pendenciero y lo reemplaza con el retrato sensible de un gay que se asume en un ambiente hostil. No estoy seguro que aliente tantas ambiciones mayúsculas, aunque algo de épica hay.


Luz de luna cuenta con estética y tiempos setentistas (no es que haya que tomar un tranquilizante para verla, pero exige bajar un par de cambios para disfrutarla plenamente) el pasaje de la niñez a la madurez de un chico negro marginal, que sobrevive como puede a las circunstancias adversas que le tocan en suerte. Y no menor importancia tiene en su vida la participación de Kevin (Jaden Piner, Jharrel Jerome y André Holland), quien le proveerá de la “luz de luna”, ese momento de belleza que anhelaremos siempre.


El film se estructura en tres capítulos. El primero se llama Little. Chiron (Alex Hibbert) tiene unos nueve años, es tímido y arrastra una madre, Paula (Naomie Harris), adicta a las drogas, a la que mejor no adjetivar para no reducirla al prejuicio, pero que tiene su pesado bagaje de problemas. Será crucial para su educación la aparición de Juan (Mahershala Ali) un traficante de crack, que sentará una imagen paternal, y también la presencia de Teresa (Janelle Monáe), pareja de Juan, y que se perfilará como una segunda madre, más cariñosa y estable que la propia. 


El segundo capítulo se titula Chiron. El personaje que ahora tiene unos 16 años es interpretado por Ashton Sanders. En la escuela es matoneado por Terrel (Patrick Decile) y su relación con su madre se ha deteriorado. Frente al mar vivirá su “luz de luna”, momento que se cerrará con violencia.


La tercera parte es Black. Chiron (ahora actuado por Trevante Rhodes) es un hombretón que se ha convertido en lo que pudo con los modelos que tuvo y hace las paces con su pasado. Visita a su madre y a Kevin, encuentros reveladores si los hay.


La cámara narra como si estuviera contando una epopeya y hace bien, porque es épico el viaje de Chiron. Nada más puedo decir para no develar demasiado, pero este viaje iniciático es deslumbrador.


Los tres actores que hacen de Chiron y los tres que hacen de Kevin son un prodigio de expresividad y transmiten las emociones de sus personajes con bienvenida generosidad. Mahershala Ali (a quien conociéramos como el Remy Denton de House of Cards) nominado para el Óscar por este trabajo, conmueve y resplandece. La hermosa actriz y cantante Janelle Monáe, que también está en Talentos ocultos, se perfila como una grande. Los demás (mención especial a Naomie Harris, la madre, nominada al Óscar por este trabajo) no van a la zaga.


Conviene, y mucho, unirse a este viaje escrito y dirigido por Barry Jenkins. Un baño de luz de luna nunca viene mal.

Gustavo Monteros