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jueves, 25 de junio de 2015

Cercana obsesión

Claire es una hermosa y deslumbrante cuarentona, jugosa, rotunda, contundente, de impecable gusto para la ropa interior que acentúa sus redondeces y de discutible gusto para los accesorios, la bisutería, y la ropa en general. Exactamente como Jennifer López (ni que fuera ella, mire).


Claire (sí, sí, la mismísima J.Lo), madre de un adolescente (Ian Nelson), profesora de literatura, especialista en Ilíadas y Odiseas, soporta con estoicismo la separación de un marido infiel (John Corbett), separación que quizá derive en divorcio, porque según su amiga, Vicky (Kristin Chenoweth) el hombre es de insistir en el error imperdonable de cornamentarla, y mirá que hay que ser calentón para tener ganas de desatar manos en otra mina después de haberlas ahuecado en las sinuosidades de Jennifer.


En la casa de al lado vive un viejito, que se está por operar, y para atenderlo viene el nieto, un veinteañero musculoso (Ryan Guzman), que de tan perfecto (un arreglatutti, que conjuga bien los verbos y con calle suficiente como para convertirse en mentor del hijo de Jennifer, un alfeñique alérgico que padece bullying) resulta sospechoso.


Después de una cita que sale mal, Jennifer o Claire, pasada de vinito tinto, en un momento de debilidad, accede a tener relaciones carnales con el vecinito. A la mañana siguiente, cuando Jennifer quiere considerar lo que pasó como un touch and go, al muchachito se le comienza a caer la máscara y a mostrar su verdadero rostro de psicópata, al que los griegos de Homero le cayeron mal.


O sea que estamos ante la reedición de uno de esos thrillers que en los noventa se hacían de a tres por hora. Y como los yanquis, por más que se disfracen de progresistas,  son puritanos de alma, ven con buenos ojos que en las ficciones sea el sexo lo que desate el peligro. Me corrijo, no atrasan a la década del noventa del siglo XX sino directamente  al siglo XVII.


El guión es de una tal Barbara Curry, chica a la que habría que procesar, juzgar y castigar por insulto a la inteligencia del público. Su trabajo es tan malo como un dolor de muelas. Ni siquiera llega a ser tan pero tan malo para que se vuelva divertido. Ni con la peor de las voluntades se va a volver “de culto”, es solo malo a secas.


Todos hacen como que actúan, que es lo mejor que pueden hacer. Tomarse en serio semejante pavada sería suicida. Tras 20 años de carrera, la despampanante J. Lo sigue siendo J. Lo, lo que no es poco, pero que en este caso es todo. El vecinito Ryan Guzman no se perdió una sesión del gimnasio y luce abdominales de libro, pero se perdió todas y cada una de las clases de actuación. Encima, perdón, tiene menos atractivo que un pañuelo descartable usado. Sabrá Dios lo que haya tenido que hacer para asomar la cabeza con tan poco talento, después de todo, los gimnasios están llenos, y cualquiera con un mínimo de constancia saca músculos. Bah, por ahí solo tuvo suerte. Esas cosas pasas y si ese fue su caso, no tener talento ni para trepar por sexo, eso es más interesante que toda esta película, bueno, de alguna forma hay que llamarla.


Rob Cohen dirigió, bah, dijo esta cámara va acá y aquella allá.


En resumen, a menos que se sufra de un agudo ataque de abstinencia de Jennifer López que no hacía cine desde el 2013, huir de esta Cercana obsesión lo más lejos que se pueda. No, no, ahí no, más lejos.

Gustavo Monteros

jueves, 10 de abril de 2014

Escrito y dirigido por...






Cuatro estrenos se producen esta semana en nuestros cines. Ninguno de los cuales podré ver por motivos de fuerza mayor, que eso no me impida informar sobre ellos.


En Rio 2 vuelven los personajes de la 1, creo. Digo, creo, porque no la vi y en líneas generales, salvo excepciones, el cine infantil me es ajeno. Eso sí, como la comedia musical me gusta y las películas animadas son, en un cierto aspecto, musicales encubiertos espío siempre las bandas de sonido y lo que puedo decir es que Río 2 tiene una particularmente buena (ver detalle en http://enunbelmondo.blogspot.com.ar/) Dirigió Carlos Saldanha y en la versión original cuenta con las voces de Jesse Eisenberg, Anne Hathaway, Jemaine Clement, Miguel Ferrer, Rachel Crow, Jamie Foxx, Pierce Gagnon, Andy García, George Lopez, Leslie Mann, Rodrigo Santoro y de la genial Kristin Chenoweth.


Las novias de mis amigos (The awkard moment) fue escrita y dirigida por Tom Gormican. Actúan Zac Efron, Miles Teller, Michael Jordan, Imogen Poots, Mackenzie Davis, Jessica Lucas, Addison Timlin, Josh Pais, Evelina Turen, Karen Ludwig, Tina Benko y Joseph Adams. Se supone que es una comedia romántica. Las comedias industriales, románticas o no, al revés de lo que la ley indica, son culpables hasta que demuestren lo contrario. La comedia debe ser transgresora o no será. Al menos una buena comedia en la tradición de Ernst Lubitsch, Preston Sturges o Billy Wilder. Y las comedias industriales contemporáneas son, en su apabullante mayoría, formalmente zumbonas pero esencialmente convencionales y conservadoras. Por lo que leí, ésta está tan lejos de Piso de soltero de Billy Wilder (para mencionar un ejemplo clásico) como yo de ser tan joven como Zac Efron.


Gato negro es un policial argentino escrito y dirigido por Gastón Gallo y protagonizado por Luciano Cáceres, Leticia Brédice, Guillermo Arengo, Luis Luque y Lito Cruz, entre otros. No sé nada sobre este film, pero el tráiler prometía.


La sorpresa de la semana, porque prácticamente cayó del cielo es Una dama en París (Une estonienne à Paris) film de 2012 escrito y dirigido por el estonio Ilmar Raag. Más allá de sus probables logros, trafica con la nostalgia de los cinéfilos al poner como protagonista a Jeanne Moreau, dama ilustre como pocas del mejor cine francés y rostro inolvidable de unas cuantas obras maestras, francesas y de otras nacionalidades. La historia se centra en una estonia Anne (Laine Mägi) que llega a la Ciudad Luz a cuidar a la temperamental dama del título, la gran Moreau.


Dato curioso: en los cuatro estrenos, el guión y la dirección recayó en la misma persona.
 
Un abrazo, Gustavo Monteros