jueves, 25 de enero de 2018

Abran cancha que se viene el Óscar

Y como todos los años, llega el momento en que nos tenemos que ocupar de los Óscars, queramos o no, porque es un imperativo categórico. El Óscar ya no es lo que era porque el cine ya no es lo que era. De tan repetido, ya es obvio, es el premio de la industria, una industria devaluada y pochoclera, si se toma cualquier año de la época dorada uno se maravilla por la cantidad de excelentes películas que producían, claro, al margen de que los grandes maestros estaban en actividad, el compromiso estaba en vender, pero con calidad, contando una historia, ahora el compromiso es vender a puro marketing. De modo que cuando llegan las premiaciones se apuran a mostrar lo mejorcito que tienen, que puede gustar, y hasta deslumbrar en algunos casos, pero que se olvida al ratito nomás. De ahí que cuando queremos acordarnos de las nominadas del año anterior nos cueste… mucho. Nos viene el escándalo del sobre y recordamos que no fue el bodrio de La la land la que ganó como mejor película sino Moonlight, que más allá de sus valores, era la corrección política llevada al súmmum.


Sabrá Dios qué escándalo nos depara este año. Es el año del metoo y del time’s up, eso es seguro. Dios nos libre y nos guarde de no decir que la lucha es justa y que hay que discutir cómo se para la mujer ante los abusos de una sociedad que durante siglos fue machista y patriarcal, pero cuando son los yanquis los que discuten, se masifican, histerizan, más que discernir, discriminan y la caza de brujas está siempre a la vuelta de la esquina. Pero, bueno, a veces para encontrar el equilibrio hay que recorrer de un extremo al otro.


La mujer está omnipresente en las dos más nominadas: La forma del agua y Tres anuncios por un crimen (y de las que he visto hasta la fecha, las más destacadas, imperdibles, bah, y hasta puede que con el tiempo sean tan recordadas como Julia, Momento de Decisión, Norma Rae o Thelma y Louise, entre otras buenas películas que giraron alrededor de mujeres.


Las demás nominaciones ya venían medio cantadas por las premiaciones anteriores, o sea los Gohtams, los Globos de Oro, los Critic’s Choice, los SAGs y los que no entregaron premios todavía pero que ya nominaron, es decir, los BAFTAs y los Spirits, para mencionar solo los principales, porque ahora hasta nominan y entregan premios la Asociación de Vendedores de Pochoclo de Michigan Este.


Este año no hay sorpresas sorpresivas, válgame la redundancia. Es decir, no hay nombres que no hayan ya aparecido en nominaciones o premiaciones anteriores. Se comentará, eso sí, por ejemplo, que Tom Hanks no obtuvo nominación por The Post, en tanto que su coequipera Meryl Streep, sí y que si bien fue nominada para Mejor Película, Steven Spielberg, su director, no. Antes se discutía mucho cuando los directores de las Mejores Películas no eran nominados, se hacía el chiste obvio de que se habían dirigido solas. Ahora es lógico que suceda porque las candidatas a Mejores Películas son hasta 10 y para Mejor Director solo se aceptan hasta 5 participantes.


Se comentará también que no logró James Franco una nominación por The Disaster Artist, por la que ya ganó un Globo de Oro y logró colarse en casi todas las nominaciones de los premios fundamentales.


Eso sí, logró entrar el “jubilado” Daniel Day Lewis por El hilo fantasma. No es uno de mis actores favoritos, pero reconozco su talento y su valía, así que espero que reconsidere su decisión de dejar el cine. Ojalá haya sido solo una de esas necesidades espirituales de cerrar etapas y que se cumplen con solo mencionarlas.


En los rubros actorales los ganadores parecen cantados: Frances McDormand, Gary Oldman, Allison Janney y Sam Rockwell que hasta ahora arrasaron imparables en las premiaciones precedentes.
No sé si una sorpresa, pero es llamativo que en la categoría Mejor Película Extranjera quedara afuera Aus dem Nichts (En pedazos, se titulará aquí si se estrena) del siempre interesante Faith Akim, que ganó la Palma de Oro de Cannes. La gran sorpresa hubiera sido que su protagonista Diane Kruger (que también se llevó su Palmar de Cannes) apareciera en las nominaciones de Mejor Actriz Protagónica, pero no, la Academia transita, por lo general, lo obvio.


Y por supuesto, uno siempre tiene su discrepancia con los nominados. En mi modesta opinión, dejando de lado los indiscutibles méritos de Christopher Nolan, su Dunkerque es una de las peores películas del año, es un bodrio absoluto, no tiene sentido, cohesión dramática, desarrollo de situaciones y personajes, ni verdad histórica, ni logros visuales o narrativos, tiene fallas insalvables y obvias por donde se la mire, sin embargo, parece que portar un nombre, al que se le asocia un aura inmediata, basta para que nadie vea que el emperador está desnudo y se le canten alabanzas a un traje que no existe. Pero, bueno, de opiniones encontradas está llena la historia del cine. Sola habrá que esperar que el tiempo, que pone las cosas en su lugar, pase.

Gustavo Monteros

A continuación la lista completa de los nominados

Información tomada de The New York Times en español

Mejor película

En esta categoría, desde un cambio de reglas en 2009, cada año pueden ser nominadas hasta diez películas; antes el límite eran cinco. Este año las elegidas fueron:

La forma del agua
Un grupo de personas a quien el resto del mundo hace sentir menos por su otredad –ya sea la sordera, su orientación sexual o su raza– unen fuerzas en esta película de monstruos, uno amazónico y otro muy humano.
Tres anuncios por un crimen
Una madre que personifica la ira tras el asesinato de su hija, un policía con conducta racista encargado del caso y un alguacil enfermo: la impotencia de los tres queda exhibida en espectaculares que todo el pueblo puede ver.
Dunkerque
Por aire, mar y tierra, una exploración de la campaña de 1940 para rescatar a miles de soldados sitiados en una playa francesa, cuando los británicos civiles se sumaron a la guerra y con ello dieron esperanza a una nación.
Lady Bird
El sentir de una adolescente combativa, segura de sí misma e ilusionada entre disputas maternales y amistosas en los años noventa.
Los archivos del Pentágono
El gobierno estadounidense en los setenta hizo todo en su poder para mantener en secreto un documento que detalla los errores cometidos durante la guerra de Vietnam, incluyendo demandar a The New York Times para intentar prevenir que siguiera publicando al respecto. The Washington Post, con una nueva dueña al cargo, enfrenta una decisión: ¿asume la cobertura?
¡Huye! (Get Out)
Parte sátira, parte alegoría, parte película de terror y parte vida real sobre el racismo escondido en las profundidades —o los “lugares hundidos”— de muchas personas (con toques de comedia, eso sí).
Llámame por tu nombre
La amargura y la dulzura –casi como el sabor de un durazno– del primer amor, una infatuación veraniega inolvidable entre Oliver y Elio, Elio y Oliver.
Las horas más oscuras
1940 en un Reino Unido bajo asedio y bombardeos constantes por parte de la Alemania nazi. ¿Podrá el nuevo primer ministro reanimar a la población?
El hilo fantasma
La obsesión hilvana esta historia de un costurero, su musa y su hermana, cuyo título proviene de la era preindustrial cuando las cosedoras en Inglaterra movían sus manos como si siguieran trabajando cuando ya estaban fuera de los talleres.

Actriz principal
• Frances McDormand – Tres anuncios por un crimen
Fue ganadora de esta estatuilla en 1997 por Fargo y nominada tres veces más como actriz de reparto. Ya se hizo con el premio del Sindicato de Actores el pasado 21 de enero, que suele ser presagio de una victoria en los Oscar.
• Saoirse Ronan – Ladybird
Esta es la tercera nominación para la irlandesa de 23 años, después de Expiación, deseo y pecado en 2008 y Brooklyn en 2016.
• Margot Robbie – Yo, Tonya
La australiana obtiene su primera nominación por un papel semibiográfico: la patinadora olímpica Tonya Harding, sospechosa de haber contratado a alguien para destrozarle la rodilla a una rival.
• Sally Hawkins – La forma del agua
En 2014 la británica fue nominada como actriz de reparto por hacer de la hermana de Jasmine en Blue Jasmine.
• Meryl Streep – Los archivos del Pentágono
La vigésima primera nominación para Streep, por su papel de Katharine Graham, la dueña del Washington Post durante algunos de los momentos clave del periódico, como la cobertura del escándalo de Watergate.

Actor principal
• Daniel-Day Lewis – El hilo fantasma
El actor británico-irlandés, quien ya ha ganado este premio en tres ocasiones, está nominado por la que ha dicho será su última actuación, como un obsesivo costurero y diseñador.
• Timothée Chalamet – Llámame por tu nombre
El joven actor (tiene 22 años) interpreta a Elio, un adolescente a punto de pasar a la adultez y de vivir su primer amor… y desamor.
• Gary Oldman – Las horas más oscuras
Con ayuda de prótesis y maquillaje, Oldman (antes nominado en 2012) se convierte en Winston Churchill. Es el favorito en las apuestas pues ya obtuvo el premio del Sindicato de Actores, y quienes son parte de ese gremio componen la mayor parte de la academia.
• Daniel Kaluuya – ¡Huye!
El actor británico pasó del teatro londinense a ser protagonista, centro y corazón de este filme.
• Denzel Washington – Roman J. Israel, Esq.
Ocho veces nominado (dos de ellas por mejor actor de reparto); dos veces ganador.

Mejor director
Los directores primerizos han conseguido nominaciones al Oscar apenas una veintena de veces; este año lo lograron dos personas. No solo eso, sino que todos los nominados en la categoría son también responsables del guion que dirigieron.
• Greta Gerwig – Lady Bird
La actriz famosa por películas independientes, para algunas de las cuales también ha escrito el guion, dio su primer salto detrás de la cámara. Es apenas la quinta directora en conseguir una nominación en la historia (solo una ha ganado, Kathryn Bigelow).
• Jordan Peele – ¡Huye!
El también comediante ha dicho que de ahora en adelante solo se dedicará a dirigir y ya no estará frente a las cámaras.
• Guillermo del Toro – La forma del agua
Continúa la racha de los directores mexicanos nominados, después de Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, quienes ganaron. Del Toro ya había sido nominado antes por mejor guion original y mejor película extranjera con El laberinto del fauno.
• Paul Thomas Anderson – El hilo fantasma
Anderson ha sido nominado seis veces anteriormente: dos por mejor guion adaptado, dos por mejor director y dos por guion original.
• Christopher Nolan – Dunkerque
Anteriormente nominado en tres ocasiones: mejor guion original por Memento y El origen, por la cual también estuvo nominado como productor de mejor película.

Actriz de reparto
• Allison Janney – Yo, Tonya
Esta es su primera nominación al Oscar, aunque ya ha sido reconocida en múltiples ocasiones en los Emmy por su trabajo televisivo y nominada a los Tony por actuación teatral. Ganó el premio del Sindicato de Actores en esta categoría.
• Octavia Spencer – La forma del agua
Spencer ganó en 2012 por The Help y fue nominada el año pasado por Talentos ocultos.
• Laurie Metcalf – Lady Bird
Al igual que Janney, ha sido nominada varias veces a los Tony y Emmy, pero esta es su primera nominación al Oscar.
• Mary J. Blige – Mudbound: El color de la guerra
La cantautora de R&B, multipremiada en los Grammy, interpreta a la matriarca de una familia aparcera.
• Lesley Manville – El hilo fantasma
Como Metcalf y Janney, Manville es conocida principalmente por sus actuaciones en escenarios teatrales. También tiene entrenamiento como soprano.

Actor de reparto
• Sam Rockwell – Tres anuncios por un crimen
Rockwell nunca antes había sido nominado al Oscar. Ganó el premio del Sindicato de Actores.
• Willem Dafoe – El proyecto Florida
Es la primera nominación en más de quince años para Dafoe; antes nombrado en esta misma categoría por La sombra del vampiro, en 2001, y por Platoon, en 1987.
• Richard Jenkins – La forma del agua
Anteriormente nominado a mejor actor principal por El visitante, en 2009.
• Christopher Plummer – Todo el dinero del mundo
Ganó en esta categoría en 2012, por Beginners, así se siente el amor, y fue nominado también en 2010, por La última estación.
• Woody Harrelson – Tres anuncios por un crimen
Es su tercera nominación después de El escándalo de Larry Flynt (como actor principal) y The Messenger.

Mejor guion original
• Lady Bird – Greta Gerwig
• ¡Huye! Get Out – Jordan Peele
• Tres anuncios por un crimen – Martin McDonagh
• La forma del agua – Guillermo del Toro y Vanessa Taylor
• Un amor inseparable – Emily V. Gordon y Kumail Nanjiani

Mejor guion adaptado
• Logan – Scott Frank, James Mangold y Michael Green, basada en una historia por James Mangold
Basada en los personajes de Wolverine y Los X-Men desarrollados por Marvel; la primera vez que una película de cómics es considerada para esta categoría. Frank ya fue nominado en 1990 por Out of Sight; esta es la primera nominación tanto para Mangold como Green, quien el año pasado también hizo los guiones de Blade Runner 2049 y Alien: Covenant.
• Llámame por tu nombre – James Ivory
Inspirada en la novela del mismo nombre de André Aciman.
• Apuesta maestra – Aaron Sorkin
Basada en las memorias de Molly Bloom, quien organizaba juegos de póquer clandestinos con estrellas de Hollywood, atletas reconocidos y personas muy acaudaladas.
• The disaster artist: Obra maestra – Scott Neustadter y Michael H. Weber
Basado en el libro The Disaster Artist: My Life Inside The Room, The Greatest Bad Movie Ever Made.
• Mudbound: El color de la guerra – Virgil Williams y Dee Rees
A partir de una novela sobre dos familias en el sur estadounidense que dependen del cultivo y los cambios que trae a sus vidas la Segunda Guerra Mundial.

Mejor película extranjera
• Una mujer fantástica – Chile
• The Square: La farsa del arte – Suecia
• On Body and Soul – Hungría
• The Insult – Líbano
• Loveless – Rusia

Mejor película animada
• Coco
• The Breadwinner
• Cartas de Van Gogh
• Ferdinand
• Jefe en pañales

Fotografía
Es la primera vez en la historia del Oscar que una mujer es nominada para esta categoría.
• Roger Deakins – Blade Runner 2049
• Bruno Delbonnel – Las horas más oscuras
• Hoyte van Hoytema – Dunkerque
• Rachel Morrison – Mudbound
• Dan Laustsen – La forma del agua

Mejor documental
• Visages Villages
• Abacus: Small Enough to Jail
• Icarus
• Last Men in Aleppo
• Strong Island

Mejor documental corto
• Edith+Eddie
• Heaven is a Traffic Jam on the 405
• Heroin(e)
• Knife Skills
• Traffic Stop

Canción original
• “Recuérdame”, de Coco – Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez
Ambos ganadores por “Libre soy” de Frozen: una aventura congelada.
• “This Is Me”, de El gran showman – Benj Pasek y Justin Paul
Los compositores ganaron por La La Land el año pasado.
• “The Mystery of Love”, de Llámame por tu nombre – Sufjan Stevens
La primera nominación para este artista conocido por álbumes conceptuales.
• “Evermore”, de La bella y la bestia – música por Alan Menken y letras por Tim Rice
Menken, quien escribió la música original de la adaptación animada de Disney y tres canciones nuevas, unió fuerzas para esta con Rice –responsable de letras de Aladino, El rey león y más– pues el letrista original de Bella y bestia, Howard Ashman, falleció en 1991.
• “Stand Up for Something”, de Marshall – Common y Andra Day
Common ya ganó en esta categoría en 2015, por “Glory” de Selma.
• “Mighty River”, de Mudbound – Mary J. Blige y Raphael Saadiq
Con esta nominación, Mary J. Blige suma dos en este año y en categorías muy diversas.

Mejor banda sonora
• Alexandre Desplat – La forma del agua
El francés obtiene su novena nominación; ha ganado una vez, por El gran hotel Budapest.
• Hans Zimmer – Dunkerque
Esta es la onceava nominación para el alemán, y la tercera por una película con Christopher Nolan.
• Jonny Greenwood – El hilo fantasma
Greenwood, integrante de Radiohead, ha colaborado con Paul Thomas Anderson en tres ocasiones anteriores, aunque esta es su primera nominación.
• John Williams – La guerra de las galaxias: El último jedi
Esta película marcó el regreso de Williams a la saga, pues la banda sonora de Rogue One fue hecha por alguien más.
• Carter Burwell – Tres anuncios por un crimen
Fue nominado también en 2016 por la banda sonora de Carol.

Maquillaje y peinado
• Las horas más oscuras – Kazuhiro Tsuji, David Malinowski y Lucy Sibbick
• Victoria y Abdul – Daniel Phillips y Lou Sheppard
• Extraordinario – Arjen Tuiten

Diseño de producción
• La bella y la bestia
• Blade Runner 2049
• Las horas más oscuras
• Dunkerque
• La forma del agua

Diseño de vestuario
• Jacqueline Durran – La bella y la bestia
• Jacqueline Durran – Las horas más oscuras
• Mark Bridges – El hilo fantasma
• Luis Sequeira – La forma del agua
• Consolata Boyle – Victoria y Abdul

Cortometraje animado
• Dear Basketball
• Garden Party
• Lou
• Negative Space
• Versos perversos

Cortometraje
• DeKalb Elementary
• The Eleven O’Clock
• My Nephew Emmett
• The Silent Child
• Watu Wote/All of Us

Edición de sonido y mezcla de sonido
Ambas categorías tienen a los mismos nominados.
• Baby, el aprendiz del crimen
• Blade Runner 2049
• Dunkerque
• La forma del agua
• La guerra de las galaxias: El último jedi

Efectos visuales
• Blade Runner 2049
• Los guardianes de la galaxia vol. 2
• Kong: La isla calavera
• La guerra de las galaxias: El último jedi
• El planeta de los simios: La guerra

Mejor edición
• Baby, el aprendiz del crimen
• Dunkerque
• Yo, Tonya
• La forma del agua
• Tres anuncios por un crimen



jueves, 18 de enero de 2018

Tres anuncios por un crimen

Comenzaré esta vez por la conclusión. Tres anuncios anuncios por un crimen es imperdible, aunque haya que sortear el calor apabullante, el casi fin de mes o la abulia paralizante.

Es también de esas películas de las que previamente conviene saber lo menos posible para disfrutar las sorpresas y los disloques que provoca. Para ello, bástenos decir que se trata de un drama de personajes (estos son la columna vertebral de la trama) con toques de humor (tanto en los personajes, en sus réplicas como en la estructura del relato) todo en el marco de lo policial (con ecos de western, quizá).

Los tres anuncios del título los pone la madre de una adolescente violada y asesinada para que la policía abandone la desidia burocrática y avance en la investigación.

Está protagonizada por la inmensa Frances McDormand, secundada de lujo por Sam Rockwell y Woody Harrelson, y con buenas actuaciones del resto del elenco, a saber Abbie Cornish, Lucas Hedges, Peter Dinklage y John Hawkes entre los más destacados.
Ya ganó unos 4 Globos de Oro, se descuenta que figurará sí o sí entre las candidatas al Óscar y ostenta ya también chiquicientas aspiraciones a cuanto premio hay. Ah, la escribió y dirigió Martin McDonagh. Como los datos nos ponen a salvo de no develar sorpresas, sigamos con los mismos.

¿Quién corno es Martin McDonagh? En su origen fue un dramaturgo irlandés que saltó a la fama con su opera prima The beauty queen of Leenane (1996) la primera de lo que llamó The Leenane Trilogy que se completó con A Skull in Connemara y The Lonesome West, ambas de 1997.  Inició luego una nueva tríada que llamó The Aran Islands Trilogy, que se compone de The Cripple of Inishmaan (1997), The Lieutenant of Inishmore (2001) y The Banshees of Inisheer (no editada ni estrenada porque su autor la considera “no lo bastante buena”). Su primera pieza no irlandesa es The Pillowman (2003) que transcurre bajo el estado totalitario de un país inventado. A Behanding in Spkane (2010) es su primera obra que sucede en EEUU y Hangmen (2015) transcurre en Gran Bretaña en 1965. O sea, que aunque él no las clasificó como tal, estamos ante una nueva trilogía a la que podríamos designar “Las no irlandesas”.

Ahora sabemos que a pesar de todas las satisfacciones que le dio el teatro, no es su medio de expresión favorito, que es el cine, algo que sus obras dejaban translucir, porque más allá de su impecable construcción dramática, tienen sólidos y frondosos argumentos, algo que el cine agradece mucho.

Confesó también que sus autores favoritos son Pinter y Tarantino, algo también muy deducible en su trabajo. Sus diálogos hacen malabares pinterianos y tarantinianos y sus personajes, como la dinamita, tendrían que venir con la leyenda de manéjense con cuidado, porque son contingencia y volatilidad puras, no solo por lo que hacen sino por su capacidad de hacer explotar cuanto precepto moral tengamos como espectadores.

Después de dirigir un corto Six shooter (2004) estarizado por Brendan Gleeson, Ruaidhri Conroy, David Wilmot y Aisling O'Sullivan y premiado con un Óscar al Mejor Corto No Animado de ese año (el hombre es muy ganador de premios) hizo su debut en el largo con In Bruges (rebautizado por aquí como Escondidos en Brujas) con los protagónicos de Colin Farrell, Brendan Gleeson y Ralph Fiennes, una de asesinos tan singulares como tarantinianos. Le siguió en 2012 Siete Psicópatas con Colin Farrell, Christopher Walken, Woody Harrelson y Sam Rockwell, entre otros notables. A su autor no le gusta mucho, dice que es “demasiado canchera y poco empática con los personajes”, algo con lo que coincido solo hasta ahí, pero bueno, él es el autor. Eso sí, ojo, como buen irlandés, es provocador y bromista, así que conviene siempre tamizar sus declaraciones y no tomarlas al pie de la letra, vociferó  por ahí , por ejemplo, que Shakespeare y Chejov son aburridos. Y ahora nos instala estos Three Billboards outside Ebbing, Missouri que lo consagran como una “figura” del cine, deja de ser el dramaturgo advenedizo. La carrada de premios y el diluvio de elogios lo ungen “Director a tener en cuenta”. Ironías al margen, el hombre es talentoso y se le nota mucho.

En la Argentina se montaron sus obras más famosas. En 1999 se conoció La reina de la belleza dirigida por Oscar Barney Finn con un elenco soñado: Aída Luz, Leonor Manso, Pablo Rago y Alejandro Awada. En la temporada 2008 se estrenó The Pillowman con dirección de Enrique Federman y protagonizado por Pablo Echarri, Carlos Belloso, Carlos Santamaría, Vando Villamil y Brian Sichel.

Gustavo Monteros

miércoles, 17 de enero de 2018

Aclaración y metas





Este blog seguirá dedicado a discutir cine, solo que a partir de ahora no se fijará tanto a los estrenos de nuestra ciudad (La Plata, Buenos Aires, Argentina)  sino que hablará también de películas que pueden verse en plataformas (Netflix, etc, por ejemplo) o en otras formas de acceso al espectáculo cinematográfico, (cable, televisión, youtube, etc.) Procuraremos también continuar con una actualización semanal, sepan disculpar si a veces el hiato es más largo. La calle está dura y las noticias diarias dan cuenta que se pone peor cada día. El ánimo y la voluntad sobran, pero el ataque es feroz y a veces hay que parar y tomar aliento antes de seguir en la lucha, en el placer, en el aguante. Por lo  demás, Dios, la suerte, el universo nos asistan y ¡Buen Años para Todxs!
Con el afecto de siempre
Gustavo Monteros

jueves, 19 de octubre de 2017

Cerrado por melancolía

le robo al querido Isidoro Blaisten el título y les cuento que me tomo unas semanas sabáticas. Prometo volver de espléndido humor. Gracias y ¡nos vemos pronto!

Gustavo Monteros

jueves, 12 de octubre de 2017

Estrenos del 12 de octubre

Otra semana en que no puedo ir al cine, pero que no sea impedimento para que informemos.


En La Plata hay varios estrenos. Entre ellos dos chick-movies, o sea películas orientadas primariamente para las mujeres.



Arranquemos con la francesa. El nombre original de este film de Blandine Lenoir ya era indicativo de sus pretensiones simbólicas o alegóricas, Aurore, o sea Aurora, que entre nosotros aparte de canción patria, es como en la Francia de donde proviene, sinónimo de alba, amanecer, inicio. Los distribuidores decidieron que no era lo suficientemente obvio y lo rebautizaron 50 primaveras. Hasta no hace mucho, 50 años era el ocaso, el otoño, la declinación, la antesala del final y, hoy, gracias a los cielos es otra aurora, un recomenzar, el disfrute de una bienvenida madurez (¡cómo se nota que estoy en esa franja etaria!). Debido a eso (no a mi edad, sino a que la vida abre otra posibilidad) hay en el cine contemporáneo una variante geriátrica que acumula títulos. La protagonista esta vez es la simpatiquísima Agnès Jaoui. A su Aurore, según el tráiler y el resumen de prensa, le pasan unas cuántas cosas algunas no muy agradables, como quedarse sin trabajo o tener que asumir un abuelazgo casi sin anestesia. Aunque, como según el dicho, la vida aprieta pero no ahorca, la buena de Aurore se reencuentra con el gran amor de su adolescencia. Y ya se sabe, los amores juveniles puede que sean imperfectos, pero son iniciáticos y no se olvidan. El afiche prefigura bienvenidos finales felices, sabrá Dios si es así. 

Al director hawaiano Destin Daniel Cretton le tocó en suerte dirigir El castillo de cristal, drama de reconciliación. Brie Larson (ganadora del Óscar por La habitación) debe apaciguar la furia que le provoca haber sido criada en un hogar disfuncional, comandado por una madre que es una artista excéntrica (the divine Naomi Watts) y un padre alcohólico (el siempre talentoso Woody Harrelson) que durante toda su infancia se comportaron como nómadas disconformes. Hoy estoy con los dichos tradicionales y digo, la suerte de la fea la bonita la desea, a lo que voy es que tendemos a desear lo que no tenemos o tuvimos. Mi infancia fue convencional, con padres integrados a las normas sociales. La agradezco y les agradezco, pero me hubiera encantado que mis padres fueran disparatados o al menos un poco estrambóticos. No es el caso de las hijas adolescentes de las series Homeland (primera y segunda temporada) y The Americans (historia impecable que concluirá el próximo año), tendencia a la que se suma ahora este personaje de Brie Larson, que resienten que sus padres no fueran burgueses regulares. La familia es la familia y en algún momento hay que aceptarla como es. Según el tráiler hay muchas lágrimas, habrá que ver si se las contagian a los espectadores.

Seguimos con dos estrenos dirigidos primordialmente a los varoncitos. El sueco Tomas Alfredson (que se hizo famoso con una hermosa historia de vampiros adolescentes, Criatura de la noche, 2008, que tendría una remake norteamericana, dirigida por Matt Reeves, con Chloë Grace Moretz en 2010, Déjame entrar, volviendo al sueco, entregó en 2011 una versión impecable de la novela de Le Carré, El topo, con ejemplar elenco) dirige ahora este thriller de horror con Michael Fassbender, entre otros notables, sobre un detective que investiga la desaparición de una mujer cuya bufanda rosa es hallada en un siniestro muñeco de nieve. Y de ahí el título El muñeco de nieve.

El inglés Matthew Vaughn, después de Kingsman: El servicio secreto, 2015, vuelve con otra versión cinematográfica de la saga de novelas gráficas sobre esta organización de espías: Kingsman: El círculo dorado.  El joven Taron Egerton regresa también al protagónico, está otra vez Colin Firth, y hacen su aparición Julianne Moore, Mark Strong, Halle Berry, Elton John,  Jeff Bridges y Channing Tatum. Si es la mitad de delirante que la primera, será más que atendible. Quienes gusten de la acción imaginativa, no deben perdérsela.

Hay una de dibujitos, Condorito: la película. Chilena como la historieta de origen. Dirigieron Alex Orrelle y Eduardo Schuldt. Sin duda será vista, aparte de los chicos, por los que frecuentaron las revistas.

 Una argentina, El futuro que viene de Constanza Novick, protagonizada por Dolores Fonzi y Pilar Gamboa, sobre la historia de la amistad de dos mujeres según pasan los años y las experiencias claves que viven.

La remake de la semana es Línea mortal: al límite y la dirige el dinamarqués Niels Arden Oplev. Dice la gacetilla: “Cinco estudiantes de medicina, con la esperanza de desentrañar el misterio de lo que aguarda más allá de los confines de la vida, emprenden un atrevido y peligroso experimento. A base de detener su corazón durante un breve lapso de tiempo, cada uno de ellos sufre una experiencia cercana a la muerte clínica. A medida que la investigación se vuelve cada vez más peligrosa, se verán obligados a afrontar los pecados de su pasado, además de vérselas con las consecuencias paranormales de sus incursiones en el más allá...” Con Ellen Page, Diego Luna, Nina Dobrev, James Norton en papeles que en 1990, dirigidos por Joel Schumacher, hicieron Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin y Oliver Platt. Kiefer Sutherland, que estuvo en aquella, está también en esta.

 Y un estreno de cine arte, Un minuto de gloria (Slava, 2017) dirigida por la dupla Kristina Grozeva y Petar Valchanov de quienes al año pasado conociéramos la interesantísima La lección (Urok, 2014). El resumen del argumento de la trama que da la gacetilla de prensa es confuso y mal narrado, pero que tráiler lo expresa mejor. He aquí el resumen: “Cuando Tsanko Petrov, un trabajador del ferrocarril, se encuentra un millón de levs en las vías del tren, decide devolver la totalidad del importe a la policía. El Estado le recompensa por ello con un nuevo reloj de pulsera... que pronto deja de funcionar. Mientras tanto, Julia Staikova, jefa de relaciones públicas en el Ministerio de Transporte, pierde su viejo reloj. Así comienza la lucha desesperada de Petrov para que le devuelvan no sólo su viejo reloj, sino también su dignidad.”
Y he aquí el tráiler.



Y como si esta profusión de estrenos fuera poca, se realiza también esta semana el Festifreak, espíen la programación, sin duda encontrarán algo que les interese.


¡Feliz fin de semana largo!

Gustavo Monteros

viernes, 6 de octubre de 2017

Un bellos sol interior - Blade Runner 2049


Esta semana no podré ir al cine, pero que esto no sea óbice para que informe sobre dos estrenos con aristas importantes.


Claire Denis (Beau travail, 1999), 35 rhums (2008), White material (2009), Les salauds (2013) entre otras) no es santa de mi devoción. Lejos de ello, pero esta película, Un bello sol interior (Un beau soleil intérieur, 2017) tiene dos elementos que hasta para mí la hacen atractiva. Juliette Binoche, siempre prodigiosa y en que se basa en el insoslayable texto de Roland Barthes, “Fragmentos de un discurso amoroso”. Sabrá Dios cómo le salió, sin embargo en los papeles intriga. Si la ven, cuenten.


El otro estreno atractivo es la secuela de Blade Runner o sea Blade Runner 2049. Ridley Scott se la confió al canadiense Dennis Villenueve (Incendies, 2010, La sospecha / Prisoners, 2013, El hombre duplicado / Enemy, 2013, Sicario, 2015, La llegada / Arrival, 2016). La protagonizan Ryan Gosling,  Ana de Armas, Jared Leto, Robin Wright, Lennie James y con la participación especial de Harrison Ford. Parece que gusta a los fanáticos del film anterior. Lo único que genera dudas, al menos en mi caso, es su duración, 163 minutos… Tarde o temprano la veré. Si la ven antes, cuenten.


Hasta la próxima semana


Gustavo Monteros

jueves, 28 de septiembre de 2017

La estafa de los Logan

Los directores de cine son también seres humanos. Sí, ya sé, estoy diciendo una pavada, que no lo es tanto cuando conciben una genialidad y uno sospecha que sean semi-dioses. El Bergman de El séptimo sello, el Fellini de La dolce vita, el Welles de El ciudadano, el Truffaut de Los 400 golpes, el Favio de El romance del Aniceto y la Francisca o el Scorsese de Buenos muchachos, por mencionar solo algunos indiscutibles, fueron más que humanos cuando crearon esos hitos de la historia del cine. Steven Soderbergh no es todavía un indiscutible, pero va camino de serlo. El hombre derrocha talento aunque no haya producido su obra maestra. Quizá haya sido eso lo que lo llevó en 2013 a decir: me retiro, no hago más cine, no juego más. Algo dudoso porque no se iba a pintar acuarelas junto a un río serpenteante, a escribir novelas cínicas en algún sótano perdido o a soñar margarita en mano en una playa tropical. No, seguiría como la cabeza rectora y a veces ejecutora de la serie protagonizada por Clive Owen, The Knick (sobre la vida personal y profesional de los que trabajaban en el Hospital Knickerbocker de Nueva York a principios del siglo XX). Y no hacía falta ser clarividente ni prever en bolas de cristal para suponer que regresaría a hace cine más temprano que tarde.


Es que el hombre ama al cine. En todos sus géneros y variantes. Su filmografía es un zafarrancho ecléctico de títulos que van desde la inaugural Sexo, mentiras y videos (1989) pasando por Traffic (2000) hasta los dos Che (2008). Y que conste que menciono solo algunos de los más recordados para no apabullar. Dejé afuera a propósito la saga de ladrones que contribuyó y mucho a su fama y fortuna: Ocean’s Eleven/La gran estafa (2001), Ocean’s Twelve/La nueva gran estafa (2004) y Ocean’s Thirteen/Ahora son trece (2007). La primera película fue una recreación de una que con el mismo título, Ocean’s Eleven, había protagonizado Frank Sinatra en 1960, junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford, Angie Dickinson, Joey Bishop, Richard Conte, César Romero, Akim Tamiroff y Henry Silva y que aquí conocimos como Once a la medianoche. En ambas, claro, se robaba un casino.


Como se recuerda esta saga dirigida por Soderbergh estuvo protagonizada por George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon y con Scott Caan, Casey Affleck, Shaobo Qin, Bernie Mac, Don Cheadle, Carl Reiner, Elliott Gould, Eddie Jemison y Andy García, en los secundarios de las tres. Julia Roberts estuvo en las dos primeras y no en la última, mientras que Vincent Cassel y Eddie Izzard faltaron a la primera, pero no a las dos últimas. Catherine Zeta-Jones solo estuvo en la del medio y Al Pacino y Ellen Barkin pasearon solo por la tres.


Como decíamos no hace mucho, el género de ladrones es muy popular, y cuando está bien hecho se vuelve inolvidable y se lo revisita en sus reapariciones. Pecado que confieso cometí con las tres. Las vi en cine, después las bajé y volví a verlas, me detenía en ellas cuando las pasaron por cable o televisión abierta, y cuando estuvieron en plataforma de contenidos, las reví, por las dudas recordara mal algún detalle. Es la ventaja de las comedias policiales amables, uno puede volver a verlas, un  gran drama o una de llorar, en cambio, solo se las vuelve a ver si se está en vena de desahogo.


Y ahora Steven Soderbergh sale de su autoexilio con otra banda. El título elegido quiere emparentarlo con la presidida por Clooney, Pitt, Damon, pero tuerce un poco los términos. Más apropiado hubiera sido llamarla La suerte de los Logan o para fortalecerlo un poco más, La maldición de los Logan.


Jimmy Logan (Channing Tatum), harto de patear maltratos y miserias,  convencerá a sus hermanos, Clyde (Adam Driver) y Mellie (Riley Keough), hijos del sur estadounidense,  de participar en un gran robo. Será necesario reclutar a un experto, Joe Bang (Daniel Craig) quien a su vez involucrará a sus hermanos menores, Fish (Jack Quaid, en la vida real hijo de Meg Ryan y Dennis Quaid) y Sam (Brian Gleeson, en la vida real hijo de Brendan Gleeson y hermano de Domhall, Fergus y Rory, Gleeson, claro). Como se ve, la cosa familiar pesa mucho en esta película (y en la vida). La hija de Jimmy, la pequeña Sadie (Farrah Mackenzie) pivoteará una subtrama tan seductora como conmovedora. Alrededor de Sadie orbitan su madre, la exesposa de Jimmy, Bobbie Jo (Katie Holmes), su padrastro Moody (David Denman) y sus medio hermanitos, Dylan (Boden Johnston) y Levi (Sutton Johnston). Y mucha relevancia tendrán también los personajes de Seth MacFarlane y Hilary Swank.


Ya se sabe, para que una de ladrones funcione, uno debe simpatizar con los personajes para que su suerte nos importe, conocer el plan a medias, para garantizarnos algunas sorpresas y revelaciones, y que no todo salga según lo previsto, para que haya súbitas contingencias e imprevistos. Todo lo cual se cumple aquí a la perfección. Si los ladrones comandados por Clooney en la saga de su Danny Ocean eran como él, muy cool, estos, liderados por el bueno de Channing Tatum son tirando a muy anti-cool. Diría que hasta un poco redneck (ver definición de Wikipedia abajo).


Es una de las mejores películas del año, entretenimiento puro, claro, porque tampoco todo puede ser profundidad y filosofía. Sencillamente imperdible. Ah, Daniel Craig entrega una actuación regocijante como pocas.

Gustavo Monteros


“Redneck es el término utilizado en Estados Unidos y Canadá para nombrar el estereotipo de un hombre blanco que vive en el interior de aquel país y tiene una baja renta. Su origen se debe al hecho de que por el trabajo constante de los trabajadores rurales en exposición al Sol acaban quedando con sus cuellos enrojecidos (del inglés red neck, "cuello rojo"). Hoy en día se suele utilizar para denominar de manera peyorativa a los blancos sureños conservadores. El término también es usado ampliamente para despreciar a la clase trabajadora y los blancos rurales que son percibidos por los progresistas urbanos como no liberales. A la vez, algunos sureños blancos recuperaron la palabra, autoidentificándose con ella y usándola con orgullo.” Wikipedia dixit


jueves, 21 de septiembre de 2017

Viento salvaje

El actor Taylor Sheridan (Sons of Anarchy) devenido guionista (Sicario, Denis Villenueve, 2015, Hell or High Water/Sin nada que perder, David Mackenzie, 2016) devenido director y guionista (Wind River/Viento Salvaje, 2017) es saludado como la ascendente estrella promisoria del neo-noir.


Lamento disentir, pero tanto elogio me parece un poco exagerado. No le quito mérito a su escritura, a su favor diré que no pretende presentarse como un revolucionario del género, más bien como dice el título de la canción de Peter Allen que bailan Ann Reinking y Erzsebet Foldi en All that jazz (Bob Fosse, 1979) Everything old is new again. O sea revitalizar lo viejo para que parezca nuevo. Esa reformulación que puede ser muy estimulante para el público se vuelve rancia si se hace con los mismos viejos elementos combinados de la misma manera.


Si no se ha visto Hell or High Water/Sin nada que perder y se pretende hacerlo, saltarse el presente párrafo que contiene spoilers. En esta película, se utiliza por enésima vez un artilugio que llamo Morituri en honor a la vieja película de Bernhard Wicki de 1965 con Yul Brynner y Marlon Brando. Morituri sale de la frase latina Ave, Caesar, morituri te salutant (Salve, César, los que van a morir te saludan) que se atribuye a los condenados a muerte obligados a presentarse como gladiadores en un combate fatal. Llamo Morituri a esos momentos antes de un combate, duelo, enfrentamiento en los que uno de los personajes que participará habla de planes futuros, bien, ese personaje morirá y la mención de dichos planes se hizo para crear pathos, o sea conmoción, emoción, empatía. En los géneros policiales, de guerra, westerns, de acción, de ciencia-ficción, este instrumento se usó hasta el hartazgo desde el principio de los tiempos, ya es hora de darlo de baja e inventar otro. En Hell or High Water/Sin nada que perder, el personaje de Jeff Brigdes acosa con comentarios racistas al de Gil Birmingham, que se jubilará después de este caso. Y cuando en medio de las pujas denigratorias, Birmingham se explaya una noche sobre lo que hará cuando se jubile, uno ya sabe que no saldrá ileso del tiroteo final, cosa que ocurre…


Con tres guiones en su haber, ya podemos hablar de rasgos en común que se corroboran. Se agradece que parta siempre de conflictos entre los personajes principales, eso evita recurrir a la dialéctica del pasillo (contar antecedentes de la historia y de los personajes como chusmaje del lugar de trabajo) o el montaje de noticieros con el mismo objetivo que la dialéctica del pasillo. Sheridan en cambio contrapone personajes lo que dinamiza mejor la historia. En Sicario como en Viento salvaje las protagonistas femeninas (Emily Blunt en el primer caso, Elizabeth Olsen, en el segundo) inician trabajos en ambientes nuevos del que desconocen casi todo. En Hell or High Water/Sin nada que perder los dos viejos investigadores de historiales opuestos se ven obligados a convivir en la misma habitación de hotel.


Y en las tres historias hay una sorpresa final que resignifica lo que aconteció, más rica en Sicario y Hell or High Water/Sin nada que perder que en este Viento salvaje.


Y si bien los tres filmes son policiales, transitan ese sendero estrecho que participa tanto del western como del drama policial.


Ahora atengámonos a Viento salvaje. En un inhóspito ambiente nevado, se produce un crimen contra una adolescente india. El FBI se ve obligado a intervenir y manda a una novata, Jane Banner (la mencionada Elizabeth Olsen) para que comande la investigación. Estará por encima del cowboy del lugar, Ben (el siempre impecable Graham Greene) y procurará la ayuda de un rastreador, Cory Lambert (Jeremy Renner) de triste pasado.


Taylor Sheridan ganó el premio al mejor director en Cannes 2017 en la sección Un Certain Regard, y durante la primera parte del film uno se pregunta cómo habrán sido los otros candidatos, porque lo que se ve no supera lo genérico, sin vuelo ni imaginación, por suerte en el flashback ilustrativo de lo que pasó y en el enfrentamiento final Sheridan muestra nervio y mano firme en el manejo de la violencia y justifica el lauro recibido.


Jeremy Renner está bien, pero se supone que su secreto es más terrible de lo que muestra.  El personaje de Elizabeth Olsen tendría que repensar su elección de carrera, si bien es inexperta, es demasiado emocional para enfrentar los problemas  que vienen con su cargo.


En 2001 Sean Penn dirigió The Pledge, llamada aquí Código de honor, con Jack Nicholson, Patricia Clarkson y Robin Wright entre otros notables. La refiero porque con personajes que arrastraban penas similares que las padecidas por estos personajes, establecieron una vara de actuación que los intérpretes de esta película no llegan ni por asomo. Gil Birmingham, como el padre de la víctima, está muy bien en sus dos escenas con Jeremy Renner y conmueve, pero su tragedia no llega a ser devastadora.


La película tiene una agenda noble, visibilizar los femicidios contra las mujeres indias. Sin embargo, esta loable intención le resta espontaneidad a la narración.


En resumen, si no se es un hinchapelotas como yo respecto del policial y sus variables, y no se es impresionable con escenas de violación, puede verse con complacencia y apreciación.


Gustavo Monteros

jueves, 14 de septiembre de 2017

Duro de cuidar

Como bien lo señala el afiche, Duro de Cuidar (The Hitman’s Bodyguard) es una buddy movie, en su variable comedia policial, motorizada por las avenencias y desavenencias de sus protagonistas, tal como lo requiere el género. El bueno de Ryan Reynolds es Michael Bryce, un especialista en seguridad para ejecutivos caído en desgracia. Su ex novia, Amelia Roussel (Elodie Yung, la Elektra de Daredevil y The defenders de Netflix) le pide que la ayude con Darius Kincaid (Samuel L. Jackson) un asesino a sueldo que debe presentarse a atestiguar en un juicio contra Vladislav Dukhovich (Gary Oldman), un feroz dictador bielorruso. Darius aceptó hacerlo para que el amor de su vida, Sonia (Salma Hayek) sea liberada de prisión. La tarea de Michael no será fácil porque un ejército de asesinos quiere callar a Darius para siempre.


Reynolds y Jackson llevan en el negocio lo suficiente para saber que deben complementarse para que la trama fluya y triunfe. Lo hacen a la perfección, a tal grado que hasta sus voces coordinan, cuando uno se pone en bajo, el otro juega de tenor y viceversa. Y así  logran que sean graciosas hasta las líneas nada brillantes, pocas por suerte. Salma está desternillante en un personaje que mezcla su propia latinidad con un toque de Sofía Vergara, que gracias a su Gloria de Modern Family es la reina de las sudamericanas rotundas y estridentes.


Toda película industrial norteamericana contemporánea, las denominadas pochocleras, debería venir con el subtítulo de Welcome to Movieland. Ya ningún film de esa procedencia puede verse como una pieza independiente, es tal el triunfo de la interrelación, de la intertextualidad que no son nada en sí mismas, sino el capítulo de una novela en progreso. Una buddy movie se mide en relación a todas las buddy movies que la precedieron. Tal como mencionamos, un personaje de caricatura pura como el de Salma se mide en relación a todas las latinas pulposas y gritonas que la antecedieron, incluso con algunas que ella misma interpretó. El film pochoclero existe según una lógica sustentada y alimentada en un equilibrio de imposibles, que dimos por posibles en inmensas suspensiones de la incredulidad. Tanto el perfil psicológico de los personajes como sus acciones o sus relaciones poco y nada tienen que ver con lo que llamamos realidad fuera del cine. El cine pochoclo es convención pura que vive dentro de convenciones ultra puras. Ya es un artefacto sofisticado, equiparable a la ópera o al ballet. Mucho debe darse por sentado para aceptar su sistema de signos y seguir una historia.


Es una paradoja que algo tan popular sea, al analizarlo en detalle, un producto de altísima sofisticación. Supongamos por un momento lo imposible: que a alguien que nunca jamás haya visto una película se lo lleve a ver un film pochoclero. No entendería nada. Le parecería delirante que aceptemos como si nada una sucesión de sinrazones y disparates, y ¡que la demos por “reales”! (aunque más no sea en el contexto de la ficción)


Esto me retrotrae a otra paradoja. Cuando comencé a ver cine, o a ser consciente de lo que era cine, allá a fines de los sesenta, el cine arte necesitaba una preparación previa, una advertencia sobre sus signos determinantes, sobre su disrupción de la narrativa tradicional, etc. En cambio, el cine industrial, apegado todavía a la gramática clásica, se explicaba por sí solo, no necesitaba prólogos ni pies de página. Hoy, en líneas generales, es casi al revés (nótese que he aprendido a ser prudente con mis generalizaciones), el cine arte tiende a explicarse por su cuenta, en tanto que el industrial necesita de ejemplos precedentes para ser decodificado.


Se dice que en el fondo somos chicos y que nos gusta que nos cuenten la misma historia. El cine industrial cumple dicho precepto a rajatabla. Siempre nos cuentan lo mismo de la misma manera. La cuestión es que de tanto relacionarse endogámicamente, más que una imagen es un juego de espejos enfrentados.


Filosofadas al margen, Duro de cuidar de Patrick Hughes entretiene con gozosa efectividad. Y como ocurre siempre con las formas que se fosilizan o estandarizan, son los actores los que dan vida a la velada. El trío ya mentado de Reynolds, Jackson y Hayek devuelven la entrada y el tiempo invertido con creces y de paso acrecientan nuestro afecto por ellos. No es poco. Para nada.

Gustavo Monteros

Un novio para mi boda




No tuve tiempo de verla, pero me refiero a ella porque el cine de la directora Rama Burshtein es único en el sentido más estricto del término. Burshtein profesa el judaísmo ortodoxo (de la rama jaredí) y hace cine sin salir de dicha comunidad.La conocimos con su ópera prima La esposa prometidahttp://cronicas-de-cine.blogspot.com.ar/2014/10/la-esposa-prometida.htmlAhora nos brinda una comedia romántica. Una novia próxima a casarse es plantada por el futuro esposo. Decide no suspender la boda porque cree que Dios le dará en término un novio. Tiene Dios unos veinte días para cumplir su promesa. Una premisa atractiva como se ve. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

Un hombre llamado Ove

Si bien sé inglés, me fastidia que últimamente las palabras para definir los nuevos géneros o subgéneros cinematográficos o para catalogar sus características o especialidades sean todas en el idioma anglosajón. Algo lógico por otra parte, dado que Hollywood ostenta la hegemonía absoluta de la industria mundial. Me fastidia que ni las palabras sean el último bastión de resistencia ante la prepotencia invasora. Bah, mejor me resigno y defino a esta película sueca de 2015, Un hombre llamado Ove (En man som heter Ove, en el original) de Hannes Holm como un “feel good” “crowd pleaser” “tear jerker”.


No demos por sentado que todos dominan el lenguaje de la Rubia Albión e intentemos un glosario. “Feel good” es optimista, agradable, que hace “sentir bien”. “Crowd pleaser” es popular, que gusta a las multitudes, lo que en clave futbolística llamamos “tribunero”. Y “tear jerker” es una película sentimental, sensible, que “arranca lágrimas”. En tres palabras (que son cuatro a decir verdad): un melodrama popular efectivo. A lo que le agregaría que el film tiene también ínfulas de cine de autor, aunque no puede evitar una hechura industrial. 


Ove es un viudo de 59 años, gruñón y con poca tolerancia a la frustración, de nula paciencia y fácil fastidio. Vive en un barrio, semi-privado con claras reglas de convivencia, que Ove resiente que no se cumplan… al pie de la letra. Sus vecinos lo soportan con sueco estoicismo porque saben cosas a las que el espectador accederá por completo cerca del final como corresponde. En el trabajo lo jubilan de prepo y al pobre solo le queda cumplir con la promesa que le hizo a su esposa de reunirse con ella en el más allá lo más pronto posible. Claro que el hombre propone y Dios y los guionistas disponen. Una y otra contingencia evitarán el reencuentro de los esposos. La mayoría de las cuales las ocasionan los nuevos vecinos, una muy embarazada persa y un sueco torpe (lo que se presenta como el colmo de los colmos, según parece un sueco puede ser lo que sea… menos torpe). Esta pareja tiene, además del que viene en camino, dos hijas, niñas tan encantadoras y afectuosas como solo las de las películas pueden llegar a serlo.


En crónicas recientes subrayamos que el cine se ha estandarizado según el modelo hollywoodense, y que las cinematografías locales poco de local tienen para ofrecer. Esta, por más detalles suecos que mostrara, me parecía una “gema” Hallmark.


Demás está decir que mis alarmas de cinismo no solo estaban prendidas sino que chillaban con virulenta altisonancia. Pero lentamente, paso a paso, no sé si por simpatía etaria, ando por la edad de Ove, qué joder, o por la sinceridad de la narración, o por la persistencia de los detalles arteros, que es lo que asegura la perdurabilidad en el arte, la historia me fue ganando, y Ove pasó de sueco y extraño a cercano y conocido.


Como el título bien lo indica, trata de la vida de este hombre, la presente y la pasada. El Ove maduro es interpretado por Rolf Lassgård, en tanto que al joven lo hace Filip Berg, ambos de gallardo histrionismo. El resto del elenco no se queda atrás y se ganan el odio y el amor, según la índole de sus personajes.


Como  estrellas masculinas sesentonas hay en todo el mundo, veamos este original antes de que sea “calcado” en otras cinematografías con Darín, Colin Firth, Kenneth Branagh, Sean Penn, Mark Rylance, Antonio Banderas, Hugh Grant o Tom Hanks. Eso sí, llevar un paquete de pañuelos descartables. Uno completo, porque es probable que se usen todos.

Gustavo Monteros