viernes, 6 de noviembre de 2026

Letras robadas


 

El caso de Letras robadas (Power Ballad, John Carney, 2026) es singular. Porque si bien es fácilmente clasificable por su género y estilo (una comedia dramática costumbrista con música), la película se resiste a dejarse abarcar por las categorías elegidas. Es que en el fondo se trata de cuento de hadas sin hadas, sin magia, ni final con perdices.

 

La cosa es así. Rick (Paul Rudd) es un músico talentoso y un compositor fecundo. Es la voz de un excelente y apreciado grupo que hace covers en fiestas de casamiento. Pudo haber triunfado profesionalmente, pero en una gira por Irlanda, cuando embarazó a la chica con la que salía, eligió quedarse en Dublin y forjar con ella una familia. Feliz, después de casi 17 años, su esposa todavía lo desea y la hija adolescente lo quiere y respeta.

 

Una noche el grupo al que pertenece le toca animar una fiesta en un castillo en la que el invitado estelar es Danny Wilson (Nick Jonas), un exintegrante de una banda juvenil de gran éxito. Hasta la fecha es el único que no continuó con una carrera solista. Tiene ambiciones artísticas y no quiere ser solo explotado comercialmente como otro cantante pop de temas sentimentales.

 

En un momento de la velada, Danny canta con Rick para la banda y por supuesto, el video que registra esta colaboración se hace viral.

 

Cuando la fiesta termina, Rick y Danny se muestran mutuamente el material que componen, complementándose a la perfección. Danny le da su tarjeta y le regala a Rick una guitarra de gran valor.

 

Danny vuelve a California y cuando su manager Mac (Jack Reynor) rechaza las canciones para su álbum de lanzamiento de solista aduciendo que solo son “genéricas”, Danny recuerda una de las canciones de Rick, la graba como propia y la convierte en un gigantesco éxito.

 

¿Qué hace Rick entonces? Ah, eso no se puede contar sin generar espóileres. Hay que verlo, algo que recomiendo porque vale la pena.

 

Es época de vacas flacas en el cine (un amigo diría en el Arte en general, sin importar las disciplinas en particular) y lo que debería ser regla, es excepción: una película que no parezca sacada de un experimento de IA (que en lo creativo es todavía muy boba) y que no insulte a la inteligencia natural del espectador.

 

Las motivaciones de los personajes son claras y plausibles e incitan la identificación, lo que es la esencia de contar historias, ¿no?

 

Que Letras robadas (Power Ballad) sea una buena película no es de extrañar cuando comprobamos los antecedentes de su guionista / director, John Carney. El hombre hizo Viviendo al límite (On the Edge, 2001) con un jovencísimo por entonces Cillian Murphy), Sing Street (2016) que aquí se llamó alternativamente Sing Street: Este es tu momento o Sing Street: Reviviendo los 80s, Flora e hijo (Flora and Son, 2023) y la que enamoró a casi todos Once (Apenas una vez, 2006), tanto que hasta tuvo una versión teatral que incluso se dio por estas tierras y cuyo recuerdo desata sonrisas.

Letras robadas (Power Ballad) puede verse en Prime Video.

Gustavo Monteros

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