El caso de Letras robadas (Power Ballad, John
Carney, 2026) es singular. Porque si bien es fácilmente clasificable por su
género y estilo (una comedia dramática costumbrista con música), la película se
resiste a dejarse abarcar por las categorías elegidas. Es que en el fondo se
trata de cuento de hadas sin hadas, sin magia, ni final con perdices.
La cosa es así. Rick (Paul Rudd) es un músico talentoso y un
compositor fecundo. Es la voz de un excelente y apreciado grupo que hace covers
en fiestas de casamiento. Pudo haber triunfado profesionalmente, pero en una
gira por Irlanda, cuando embarazó a la chica con la que salía, eligió quedarse
en Dublin y forjar con ella una familia. Feliz, después de casi 17 años, su
esposa todavía lo desea y la hija adolescente lo quiere y respeta.
Una noche el grupo al que pertenece le toca animar una
fiesta en un castillo en la que el invitado estelar es Danny Wilson (Nick
Jonas), un exintegrante de una banda juvenil de gran éxito. Hasta la fecha es
el único que no continuó con una carrera solista. Tiene ambiciones artísticas y
no quiere ser solo explotado comercialmente como otro cantante pop de temas
sentimentales.
En un momento de la velada, Danny canta con Rick para la
banda y por supuesto, el video que registra esta colaboración se hace viral.
Cuando la fiesta termina, Rick y Danny se muestran
mutuamente el material que componen, complementándose a la perfección. Danny le
da su tarjeta y le regala a Rick una guitarra de gran valor.
Danny vuelve a California y cuando su manager Mac (Jack
Reynor) rechaza las canciones para su álbum de lanzamiento de solista aduciendo
que solo son “genéricas”, Danny recuerda una de las canciones de Rick, la graba
como propia y la convierte en un gigantesco éxito.
¿Qué hace Rick entonces? Ah, eso no se puede contar sin
generar espóileres. Hay que verlo, algo que recomiendo porque vale la pena.
Es época de vacas flacas en el cine (un amigo diría en el
Arte en general, sin importar las disciplinas en particular) y lo que debería
ser regla, es excepción: una película que no parezca sacada de un experimento
de IA (que en lo creativo es todavía muy boba) y que no insulte a la
inteligencia natural del espectador.
Las motivaciones de los personajes son claras y plausibles
e incitan la identificación, lo que es la esencia de contar historias, ¿no?
Que Letras robadas (Power Ballad) sea una
buena película no es de extrañar cuando comprobamos los antecedentes de su
guionista / director, John Carney. El hombre hizo Viviendo al límite (On
the Edge, 2001) con un jovencísimo por entonces Cillian Murphy), Sing
Street (2016) que aquí se llamó alternativamente Sing Street: Este es tu
momento o Sing Street: Reviviendo los 80s, Flora e hijo (Flora
and Son, 2023) y la que enamoró a casi todos Once (Apenas una vez,
2006), tanto que hasta tuvo una versión teatral que incluso se dio por estas
tierras y cuyo recuerdo desata sonrisas.
Letras robadas (Power
Ballad) puede verse en Prime Video.
Gustavo Monteros
