viernes, 1 de mayo de 2015

Amores infieles



¿Vieron que hay novelas que no podemos dejar de leer hasta el final, pero que cuando las terminamos nos preguntamos por qué o para qué perdimos el tiempo con semejante cosa? Algo parecido me pasó con Amores infieles (título bastante feo y confuso para el Third person o sea En tercera persona del original).


Supongo que la comparación me surgió porque el protagonista, Michael (Liam Neeson) es un novelista que va cuesta abajo. El film está escrito y dirigido por Paul Haggis (Crash-Vidas cruzadas, La conspiración, Solo tres días) y como en la película por la que ganó el Óscar, Crash-Vidas cruzadas, maneja varias historias paralelas que al final pueden converger o no, un poco a la manera  de Guillermo Arriaga-Alejandro Conzález Iñárritu (Amores perros, Babel) cuando estaban juntos.


Es innegable que Haggis filma bien, sabe cómo escribir un guión y arma elencos de seguro atractivo. Aquí aparte de Neeson, están Adrien Brody, Kim Bassinger, María Bello, Mila Kundis, James Franco, Olivia Wilde y la no tan conocida pero muy seductora Moran Atias. Calculo que la combinación de estos tres factores es lo que me hizo llegar al final sin protestar demasiado. Además, lo que siempre es una ventaja adicional, transcurre en Nueva York, París y Roma.


El problema es que armadas las historias comprendemos que los temas que las originaron fueron tratados con la ligereza de un programa televisivo con panelistas. Como si ya no bastaran el desgaste, la falta de compromiso, el desamor y la desidia de una relación de pareja que se concibió armónica en un comienzo, Haggis siente la necesidad de enraizar sus historias en la tragedia griega. Porque, claro, el niño como peón sacrificado de un ajedrez enrarecido entre adultos ya está en Medea, y el sexo con progenitores ya está en Edipo, pero esas cosas cuando ocurren o están por ocurrir no tienen ni la elegancia formal ni la ligereza emocional con que Haggis las trata. Son sucias, salvajes, disruptivas, dolorosas. No en vano son material de tragedia.


En resumen, temas complicados tratados con la profundidad de un noticiero. Ah, las personas muy sensibles al maltrato o al descuido infantil igual pueden ver este film, estas instancias no aparecen escenificadas, solo se tratan las consecuencias de dichos actos. 

Gustavo Monteros

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