jueves, 2 de octubre de 2014

¿Puede una canción de amor cambiar tu vida?




Me siento a ver esta película a regañadientes. Estoy más para una de tiros y no para una de amor con música. Para colmo, si bien respeto a Keira Knightly y a Mark Ruffalo, no están entre mis favoritos. Ella porque apuntó a la corrección en papeles que exigían pasión (ejemplos: Expiación, deseo y pecado o Nunca me abandones) y por los que unas más jóvenes Meryl Streep, Emma Thompson o Susan Sarandon hubieran asesinado a sus madres para conseguirlos. Él porque, aunque talentoso, tiene una fea voz y tiende a ser monocorde con su histrionismo.


A los 10 minutos creo que al afiche tendrían que añadirle una leyenda que dijera: “Abandonad toda esperanza los que pretendan originalidad de algún tipo”.


A Gretta (Keira Knightly), una talentosa cantautora la engaña su novio (Adam Levine), también un talentoso cantautor, quien está cegado por la fama, ya que de la noche a la mañana se convirtió en una superestrella. Mientras que Dan (Mark Ruffalo) rumia problemas con cigarrillos en cadenas y tragos ídem, el pobre es un productor discográfico en caída libre profesional, al que su esposa (Catherine Keener) y su hija (Hailee Steinfeld) le perdieron el respeto y la paciencia. Y como el film se llama Begin again (Comenzar de nuevo) en el original, no se necesita ser muy suspicaz para saber qué caminos transitarán y qué obstáculos hallarán.


Sin embargo en el minuto 11, Keira canta solita con su guitarra una canción deprimente medio pedorra y Mark concibe en su imaginación la misma canción pero producida, con arreglos más seductores y con otra instrumentación más elocuente. Entonces me intereso y hago bien, porque la historia se vuelve menos predecible, los personajes alcanzan cierta hondura y las canciones, escritas por Gregg Alexander, se pones algo buenas.


Y que estén James Corden (el gordito de The history boys y Mi gran oportunidad), Hailee Steinfeld (la chica de Temple de acero de los hermanos Coen), Mos Def (el negrito que acompañó a Bruce Willis en 16 calles) y la gran Catherine Keener en los secundarios siempre paga.


Keira Knightly, al igual que en Ana Karenina y Un método peligroso, seamos justos, ya no se entretiene y deja pasar el ómnibus que la deje en la perdurabilidad, sino que se sube a él y redondea una actuación destacable. Mark Ruffalo se concentra, le da matices a su personaje y ya no es tan monocorde; su voz sigue fea, pero como no creo que nadie se lo diga, no parece factible que en el futuro se consiga un profesor Higgings o al menos un fonoaudiólogo.


John Carney (Once), el director y guionista, cocina su historia a fuego lento, la sazona con detalles, termina por despertar el apetito y satisfacerlo. Este film no será un contundente pollo al horno con papas, pero sí una omelette sabrosa y reparadora.


En resumen, no sé si una canción de amor puede salvar tu vida, pero al menos espantarte el aburrimiento durante una hora y media seguro que sí.
 
Un abrazo, Gustavo Monteros

1 comentario:

  1. Honra y loor, gloria sin par, cada vez q nombras al profesor Higgings, bajo la escalera de casa cantando "the rain in spain".que otra cancion podria en este dia lluvioso cambiar mi vida?.y entonces vuelvo a bajar cantando y es un verdadero begin again ...abrazo!! Maggie

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