viernes, 5 de agosto de 2011

Súper 8



No demos vueltas, no empecemos con los peros, hablemos con franqueza, digámoslo de una vez, ¡qué joder! Disfruté enormemente de Súper 8. Sí, es una película pochoclera, pero del mejor cuño. No es perfecta, para su desenlace elige los puntos suspensivos y corre el riesgo de depender demasiado en que armemos y compremos la idea del extraterrestre que quizá no cierre del todo, pero, confieso que después de pasarla tan bien durante su desarrollo, no importa mucho.

J.J. Abrams (Lost, Alias, Misión imposible III, Star Trek – el futuro comienza) escribe y dirige un abierto homenaje a Steven Spielberg que casualmente o no tanto es el productor. Jota Jota o Jay Jay pone en 1979 a un grupo de chicos a filmar una peli en Súper 8, un pueblito que maquilla la mejor imagen posible de los yanquis, un militar pérfido y un extraterrestre que se las trae. Contar más es abrir el horno antes de que el bizcochuelo se leve del todo.


Las referencias al Spielberg director (ET, Encuentros cercanos del Tercer Tipo, La guerra de los mundos, Jurassic Park) y al Spielberg productor (Los Goonies, Gremlins, Volver al fururo) son constantes y merecidas. Spielberg es uno de los más grandes narradores que nos ha dado el cine, y el cine de aventuras contemporáneo le debe casi todo. Y como se trata de seguir sus huellas, el relato es clásico, sólido, sabroso, adrenalínico, encantador, atrapante.


Los actores, niños y adultos, están impecables, pero es imposible no mencionar a Elle Fanning, la hermana buena actriz de la insoportable Dakota. La chica ya se lució en Somewhere de Sofia Coppola y vuelve aquí a hacerse notar a lo grande.


Perdonen que no abunde en detalles, que no analice secuencias o que intente correlatos, pero no quiero dañarles la sorpresa.


Si les gusta el cine de aventuras, perdérsela es imperdonable. (Ah, no se levanten cuando comiencen los títulos finales, hay una deliciosa sorpresita). 


Un abrazo, 

Gustavo Monteros.

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