jueves, 2 de febrero de 2017

Luz de luna - Moonlight

Se ha dicho que Luz de luna pulveriza el estereotipo del negro machote y pendenciero y lo reemplaza con el retrato sensible de un gay que se asume en un ambiente hostil. No estoy seguro que aliente tantas ambiciones mayúsculas, aunque algo de épica hay.


Luz de luna cuenta con estética y tiempos setentistas (no es que haya que tomar un tranquilizante para verla, pero exige bajar un par de cambios para disfrutarla plenamente) el pasaje de la niñez a la madurez de un chico negro marginal, que sobrevive como puede a las circunstancias adversas que le tocan en suerte. Y no menor importancia tiene en su vida la participación de Kevin (Jaden Piner, Jharrel Jerome y André Holland), quien le proveerá de la “luz de luna”, ese momento de belleza que anhelaremos siempre.


El film se estructura en tres capítulos. El primero se llama Little. Chiron (Alex Hibbert) tiene unos nueve años, es tímido y arrastra una madre, Paula (Naomie Harris), adicta a las drogas, a la que mejor no adjetivar para no reducirla al prejuicio, pero que tiene su pesado bagaje de problemas. Será crucial para su educación la aparición de Juan (Mahershala Ali) un traficante de crack, que sentará una imagen paternal, y también la presencia de Teresa (Janelle Monáe), pareja de Juan, y que se perfilará como una segunda madre, más cariñosa y estable que la propia. 


El segundo capítulo se titula Chiron. El personaje que ahora tiene unos 16 años es interpretado por Ashton Sanders. En la escuela es matoneado por Terrel (Patrick Decile) y su relación con su madre se ha deteriorado. Frente al mar vivirá su “luz de luna”, momento que se cerrará con violencia.


La tercera parte es Black. Chiron (ahora actuado por Trevante Rhodes) es un hombretón que se ha convertido en lo que pudo con los modelos que tuvo y hace las paces con su pasado. Visita a su madre y a Kevin, encuentros reveladores si los hay.


La cámara narra como si estuviera contando una epopeya y hace bien, porque es épico el viaje de Chiron. Nada más puedo decir para no develar demasiado, pero este viaje iniciático es deslumbrador.


Los tres actores que hacen de Chiron y los tres que hacen de Kevin son un prodigio de expresividad y transmiten las emociones de sus personajes con bienvenida generosidad. Mahershala Ali (a quien conociéramos como el Remy Denton de House of Cards) nominado para el Óscar por este trabajo, conmueve y resplandece. La hermosa actriz y cantante Janelle Monáe, que también está en Talentos ocultos, se perfila como una grande. Los demás (mención especial a Naomie Harris, la madre, nominada al Óscar por este trabajo) no van a la zaga.


Conviene, y mucho, unirse a este viaje escrito y dirigido por Barry Jenkins. Un baño de luz de luna nunca viene mal.

Gustavo Monteros


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