jueves, 3 de septiembre de 2015

Magic Mike XXL



Magic Mike (Steven Soderbergh, 2012) tenía un par de cosas a su favor: la voluntad del carismático Channing Tatum de revisitar su breve pasado como stripper y la de Matthew McConaughey de demostrar que no era solo el chiste en el que se había convertido y que podía ser un gran actor, de la talla de los Hoffman, Pacino De Niro incluso. Más el talento de Soderbergh, claro, para echar luces y sombras al negocio del nudismo masculino, que en su visión no será asunto de monjes de convento, pero que  tampoco ostenta sordideces naturalistas de novelones del siglo XIX.


Ahora en este Magic Mike recargado, Soderbergh, a pesar de su cacareado retiro del cine, está como director de fotografía y editor, y le cedió la silla de director a Gregory Jacobs, y el bueno de Channing Tatum abandona toda pretensión artística y solo aspira a convertir sus evocaciones de nudista en franquicia.


Para “disfrutar” (es una manera de decir) esta película no es necesario haber visto la anterior, pero para los que la hayan visto, les cuento que Dallas, el personaje de Matthew McConaughey partió para Oriente llevándose al pibe, Alex Pettyfer, cuya introducción al mundo stripper era el centro de la anécdota del primer film, y que el resto de la pandilla, Joe Manganiello, Matt Bomer, Adam Rodríguez, Kevin Nash y Gabriel Iglesias de visita en Tampa despierta, en el ahora no muy exitoso carpintero, Channing Tatum, el bichito de las tangas, depilaciones y meneos. Channing se unirá al grupo para una última presentación, antes de la disolución del grupo, en una convención de strippers. O sea que bien podríamos decir que la cosa pasará por la vieja receta de Rocky de tocar fondo, o algo así, para la resurrección final, con triunfo real o simbólico, pero triunfo al fin.


Los muchachos están tres años más viejos, aunque más musculosos y solidarios que nunca. Debe haber una relación entre músculos y solidaridad, ya que dejan a los integrantes de la mítica Banda del Golden Rocket a la altura de unos resentidos incapaces de establecer amistad. Se apoyan, se comprenden y con tanta ayuda mutua superan los problemas con la facilidad con la que el Pato Donald perdía los estribos. Dan envidia y ganas de ponerse a sacar músculo.


En el camino se cruzarán con Amber Heard, que se propondrá como interés romántico para Tatum, con la imponente Jada Pinkett Smith como una especie de madama de strippers, con Andie McDowell como una divorciada sureña que “podrá” con los “atributos” de Manganiello, y con la siempre pertinente Elizabeth Banks en otro papelito jugoso para su ya impresionante currículum. 


En resumen, entrega lo que promete, bultos, músculos y contoneos; quien busque eso, será recompensado, quién no… mejor abstenerse.

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