jueves, 3 de septiembre de 2015

Gloria



Gloria (Paulina García) anda por la cincuentena larga, no es de mal ver, tiene un buen pasar, trabaja en una empresa, está divorciada desde hace más de 12 años, con dos hijos grandes e independientes, que para sus problemas prescinden de su madre casi por completo. Muchas cosas pueden decirse de Gloria, menos que no atiende sus necesidades. Por las noches frecuenta los clubes de solos y solas, y vuelve a su casa, a veces con una borrachera, otras con un hombre. Entre ellos, Rodolfo (Sergio Hernández) que la satisface sexualmente con plenitud y que quizá pueda abarcarla afectivamente. Pero como no hay quien no arrastre un lastre, el de Rodolfo corporizado en tres mujeres, una exesposa y dos hijas mayores pero muy dependientes, puede irrumpir en la incipiente relación y hundirla incluso antes de que deje el puerto. ¿Superarán Gloria y Rodolfo los escollos? ¿Podrán fortalecer unos lazos que se perfilan promisorios?


Gloria película chilena de 2013 de Sebastián Lelio es un sólido ejemplo del buen cine que en apariencia se está haciendo al otro lado de la cordillera. Llega a nuestras pantallas tras un periplo por numerosos festivales de los que no salió sin reconocimientos (sin ir más lejos Paulina García ganó el Oso de Plata a la Mejor Actriz en el Festival de Berlín de 2013) y por variados públicos internacionales de los que emergió con buenas críticas.


En lo personal confieso que me pareció un poco larga, con escenas redundantes o simbolismos obvios como la marioneta o el pavo real, o un final “cantado” o más bien “bailado” que se demora demasiado en llegar, confieso asimismo que estas objeciones no empañan secuencias logradísimas como el cumpleaños del hijo o las que transcurren en el auto con Gloria canturreando las canciones de la radio.


Gloria participa de una tendencia que de a poco se asienta en el cine contemporáneo: la de mostrar escenas de sexo entre adultos mayores, antes patrimonio exclusivo de films extremos de cine-arte. En un principio, da un poco de pudor ver cuerpos vividos entregados al sexo, no es que uno crea que el sexo sea cosa de gente joven o privativo de cuerpos supuestamente perfectos como los de Jennifer López y Brad Pitt, pero no consignar el ligero escozor que provoca verse ante este nuevo espejo sería deshonesto.


En resumen, Gloria no será tan pegadiza y entrañable como la canción de Umberto Tozzi, pero tiene lo suyo y no es nada desdeñable.

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