viernes, 3 de julio de 2015

Tiempo de vacaciones



Tiempo  de vacaciones. De verano, un poco más largas, en el hemisferio norte. De invierno, más cortas, en el hemisferio sur. Tiempo en que las pantallas cinematográficas se llenan de grandes propuestas industriales de inconmensurable fuerza propagandística para atraer la mayor cantidad de espectadores. Tiempo de Pixar y su saludable invasión mental, de dinosaurios que comen tiburones spielbergianos como si se tratara de cornalitos, de amarillas olas Minion, de hombres hormigas Marvel, de resucitados Terminators, de Pixceles extraterrestres, de locales segundos socios por accidentes, de locales locos exbañeros ahora en un zoológico, de romances adolescentes, más alguna que otra de susto, para no descuidar un grupo siempre fiel que apoya lo que sea se parezca al género-terror. Todas dice ser tan atrapantes como un juego de parque de diversiones, tan divertidas como para que nos atragantemos con los pochoclos de rigor, de tan seguro impacto social que sin duda serán el fenómeno cultural próximo. Claro, para eso se necesita tiempo, porque todas pretenden serlo y casi ninguna supera el desinfle, pasado el agigantado éxito. Porque, pobres, la mayoría no son sino el cartoncito que sostiene los pochoclos. No importa, todo parece indicar que los cines estarán llenos, en verano se vendieron más entradas que las soñadas, e incluso en el intermedio, hasta la llegada de estas nuevas vacaciones, las salas se siguieron llenando, superando cifras de años anteriores. Nosotros, como siempre, procuraremos develar las probables virtudes o defectos de las ofertas laterales, generalmente para adultos mayores, que es lo que somos. Niños de alma siempre, claro, pero ¿para qué ocuparnos también de lo que los demás hablan hasta el hartazgo? Seamos sinceros, a nadie convenceremos o desconvenceremos de ver los Minion. Verlos o no verlos, ésa es una cuestión en la que no tenemos ni arte ni parte. Como sea, como esta semana no hay ofertas laterales, nos dieron vacaciones. Hasta la semana que viene, entonces.

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