jueves, 11 de diciembre de 2014

Hasta que la muerte los juntó



“No hay nada más lindo que la familia unida” cantaban Los Campanelli, a lo que uno podría agregar: “Ni nada más rendidor que la familia disfuncional”. O sea todas. O casi.


Hasta que la muerte los juntó de Shawn Levy (Una noche en el museo, Una noche fuera de serie, Gigantes de acero) es Hollywood en estado puro. O sea nada que no hayamos visto antes (y unas cuantas veces) ejecutado con un impecable profesionalismo.


Papá Altman (¿un homenaje al legendario Robert, quizá?) ha muerto y un pedido final obliga a mamá Altman (Jane Fonda)  y sus hijos, Jason Bateman, Tina Fey, Adam Driver y Corey Stoll a pasar un tiempo juntos. Surgirán, entonces, viejos conflictos no resueltos, pases de facturas, y también (¿por qué no?) tiernos momentos compartidos.


Algunos de los hermanos tienen cuentas pendientes con lugareños que nunca abandonaron la ciudad como Timothy Oliphant o Rose Byrne.


En el transcurso de la trama, tendrán asimismo especial relevancia Kathryn Hahn (esposa de Corey Stoll), Connie Britton (pareja de Adam Driver) y Debra Monk (pareja de… mejor no decirlo, que es el secreto final de la velada).


El guión es correcto, la música subraya todo, y el elenco (muy bueno) allana las torpezas, los lugares comunes, las obviedades y las caídas de ritmo.


En resumen, un film modesto o eficiente que se vuelve atendible solo gracias a su elenco.

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