viernes, 11 de abril de 2014

Tristeza, mucha tristeza

Grande entre los grandes. Gran parte del mejor teatro, cine y televisión argentinos se va con vos. Ya sé, lo que acabo de decir es una obviedad, pero tengo un nudo en el alma, es que  me parece increíble que ahora vengas a confirmar tu terrenalidad con tu muerte, si siempre fuiste un gigante, un dios. No conozco a nadie que haya trabajado con vos que no haya dicho algo lindo después. Porque encima de grande, eras sencillo y hasta un poco tímido. No sé, me da una tristeza, grande, saber que ya no habrá más obras, películas, programas con Alcón. Sin vos, la vida va a ser más pequeña, más mezquina. Ahora no me queda más que el más miserable de todos los consuelos: haberte conocido. Es muy poquito, pero peor hubiera sido no tenerte, no haberte conocido jamás. Y ni sueñes que vaya a decirte gracias o adiós. Las gracias te las di siempre y no te debo ninguna, y adiós no te voy a decir nunca, por más que hoy te vayas a disfrazarte de fantasma.

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