sábado, 8 de octubre de 2011

Pina 3D


Pina es una película que casi no fue. Durante veinte años, Win Wenders y Pina Bausch hablaron de hacer un film juntos. Cuando Wenders decide que el proyecto sería una buena oportunidad para que él experimente con el 3D, al que consideraba un fenómeno de feria (sic) (sí, Win, el 3D es un truco berreta de parque de diversiones) y está todo listo para empezar, Pina muere. Wenders decide suspender el proyecto, pero los bailarines lo convencen que no. El film que iba a ser una celebración de las coreografías de Pina pasa a ser un homenaje para Pina (sic, otra vez).

Pina es un documental estructurado sobre fragmentos de la obra de Pina, recuerdos de sus bailarines y escenas de archivo con la coreógrafa. Lo mejor, la escenificación de las distintas piezas; el resto, muy discutible. Que las coreografías no estén completas da un pantallazo más abarcador a la obra, pero les resta emoción y las reduce a un puro esteticismo. La parte documental luce muy “armadita”; los bailarines enfrentan la cámara en silencio y en off se oye lo que dicen, todo muy panegírico, nada que ilumine el trabajo o la relación que tenían con ella, la glorifican, la santifican, la endiosan; parece que nunca los agotó, los sacó de quicio, los incomodó. No es que esperara chusmajes o broncas, sino algo que le diera espesor humano a Pina, la dinámica de una relación más terrestre. Para airear lo teatral, de tanto en tanto se les pide a los bailarines que expresen en un movimiento, una imagen o un trazo coreográfico lo que Pina representa para ellos y eligen o son puestos “casualmente” en escenarios en los que el 3D queda más “bonito”. Y, perdón, pero la insistencia con el tren aéreo parece querer vendernos turísticamente la ciudad. Y, perdón, otra vez, pero una de las escenas en el cruce de calles parece una propaganda de MacDonald’s, la gran M es el único cartel visible y el ojo se va hacia él una y otra vez, además cuando hay un cambio de plano, el cartel persiste, espero que les hayan regalado algunas hamburguesas. Respecto a la secuenciación de las coreografías, Wenders no da siempre en tecla. Editar algo que está pensado para verse por completo y elegir con la cámara un punto de vista es siempre un riesgo, porque puede darse la sensación de que lo que quedó afuera es más relevante que lo que se muestra. Y la inclusión del material de archivo es poco feliz, en vez de conmover crea un frío distanciamiento. Wenders declaró que en un principio pensó en poner sólo danza, pero que prefirió lo que ahora vemos. No sé, creo que la imagen pura hubiera sido mejor. De todos modos, la obra de Bausch, aunque fragmentada es muy bella y compensa lo demás.

Un abrazo, Gustavo Monteros

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo !
    Sin embargo compré el DVD pero antes vi online la que parecía la misma película, y me sorprendí al darme cuenta que la versión que compré incluía más entrevistas y menos danza que la que vi online.

    No sé qué pensar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pina es una grande y Wenders también. La prematura muerte de Pina (toda muerte de un grande es prematura sin importar la edad) nos impidió saber qué película hubieran hecho, sé que con el material que obtuvo Wenders hizo distintas ediciones, de allí las diferencias que notaste. Habrá que esperar que haga una versión definitiva.

      Eliminar