sábado, 7 de mayo de 2011

Cocina del alma













Zinos Kazantsakis (Adam Bousdoukos) tiene una fonda de mala muerte ampulosamente llamada Soul Kitchen, porque la música soul acompaña los grasosos platos que sirven. Su hermano, Illias (Moritz Bleibtreu), un convicto para nada reformado con régimen de salidas temporales le pide que finja darle trabajo en el comedero. Su novia, Nadine (Pheline Roggan) se va a trabajar a Shanghai. En la cena de despedida que la familia de Nadine organiza en un restaurant de lujo, Zinos ve que despiden al temperamental chef, Shayn Weiss (Birol Ünel) al que eventualmente contratará.


Es el punto de partida de esta comedia de 2009 del director germano-turco Fatih Akin, de quien hace tres años conociéramos la valiosa y atrapante El otro lado.


Soul Kitchen ganó el premio especial del jurado del Festival de Venecia de 2009. Dicho jurado estuvo integrado por Ang Lee, Sandrine Bonnaire, Liliana Cavani, Joe Dante, Anurag Kashyap, Sergej Bodrov, Luciano Ligabue. (Consigno los nombres para que sepan a quien reclamarle si el galardón les parece exagerado).


Soul Kitchen no es un bodrio, es más bien una indigestión. Tiene demasiados platos, complicaciones que se huelen antes de que terminen de cocinarse, y unos cuantos condimentos ya degustados demasiadas veces. Sin embargo se paladea con agrado porque Fatih Akin es un chef astuto, algunos personajes son sabrosos y la banda sonora dulcifica el oído sin empalagar.


No es un menú imperdible, pero puede no caer mal si se va provisto de antiácidos, digestivos o antiespasmódicos.


Eso sí, démosle una buena copa de vino picado a quien decidió el título en español, dándole a la comedia una espiritualidad siempre bienvenida, pero que no tiene. El señor o la señora deben ser sordos o ignorantes musicales.

Un abrazo,
Gustavo Monteros

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