domingo, 7 de marzo de 2010

Cerrado por melancolía

Le robé el título a Isidoro Blaisten porque me resultó elocuente. El 99% del cine que llega a nuestras pantallas es yanqui. En nada se evidencia mejor el imperialismo que en la industria del entretenimiento. Debajo de los logos de las empresas debería figurar el lema de la “productora” que quiere apoderarse de La película muda de Mel Brooks: Abarca y aprieta. Ya se sabe lo que pasa cuando uno come la misma comida una y otra vez: harta. Con la sobreexposición a un mismo tipo de cultura cinematográfica pasa lo mismo. Los mismos estúpidos recursos de nuevo y de nuevo.


Los cinéfilos siempre hemos envidiado a los críticos de cine. Ganarse la vida viendo películas parecía el paraíso. Si total nosotros lo hacíamos gratis. Yo sospechaba que no era tan celestial como parecía. Nosotros elegíamos. Un crítico, no. Tenía que ver todo. Lo bueno, lo regular y lo malo.


Ahora comprendo porque a veces son irracionales y le bajan el dedo a películas que son buenas. Es el hastío.


Antes al menos había más variedad. Había estrenos españoles, italianos, franceses, etc. Ahora todo es yanqui, yanqui, yanqui.


Cuatro películas se estrenaron esta semana. 1) Sólo para parejas, una comedia universalmente considerada malísima. 2) Un maldito policía en Nueva Orleans, un policial del gran Werner Herzog que promete, pero no estoy para aguantar a Nicolas Cage. No es que me caiga mal, pero debo estar de ánimo para soportarlo. 3) Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton, quien, según leí, se tomó algunas libertades y transformó el absurdo crítico de la historia en una aventura Disney. Amo a Tim Burton, a Johnny Depp, a Anne Hathaway y a Helena Bonham Carter, pero debo estar de más humor para sobrevivir la dirección de arte del mismo tipo que hizo Avatar. Y 4) La canción de las novias, la decepción de la semana. Una película francesa-tunecina tan políticamente correcta que aburre. Los personajes jamás respiran, son marionetas que corporizan ideas preconcebidas de antemano. Algunas señoras, en la función a la que fui, sacaron pañuelos de sus carteras, de donde deduzco que se emocionaron. Quizá a ellas les gustó. Bien por ellas.


Hablaría de Andrés no quiere dormir la siesta una buena película de Daniel Bustamante con Norma Aleandro y el inmenso Juan Manuel Tenuta. Ésa me gustó, pero ya no está en cartel.


En fin, debo confesar que esta depresión me la dio Synecdoche New York, todas las vidas mi vida, bodrio supremo que se estrena la próxima semana, pero procuraré recuperarme para ver La isla siniestra de Martin Scorsese, con quien tengo una relación de amor odio. Lo amé desmedidamente hasta Pandillas de Nueva York, bodrio bodrísimo de todo bodrismo.


Como es domingo, les dejo este bello poema que me expresa. (El cine a veces puede ser insalubre. Perdón por la tristeza, hasta la próxima y un abrazo grande.)


Como es día domingo, por la ciudad me pierdo.
Busco una calle muerta para mi poca fe.
La calle tiene un nombre que ahora no recuerdo
porque en un mismo sueño lo supe y lo olvidé.

La calle es como un niño que por la vez primera
busca sin esperanza un juguete perdido.
Su manera de hablar fue antaño mi manera
y su cabeza rubia, yo también la he tenido.

Tristeza del domingo. La soledad me agobia
y de improviso siento la pena singular
de que, sin conocerla, yo he tenido una novia
que en este mismo instante me ha dejado de amar.

La calle se ha llenado de parejas furtivas...
Un ómnibus vacío compendia mis dolores,
y siento que las únicas manos caritativas
son las manos de bronce que hay en los llamadores.




Letanía del domingo (fragmento) de Horacio Rega Molina

En la foto aparece el genial Billy Wilder en el set de One, two, three... su magnífica e inolvidable comedia.

2 comentarios:

  1. Para estas etapas de melancolía, nada mejor que una buena colección de viejitas pero buenitas. Gracias a mi futuro abundante en tiempo libre, podré ponerme al día con el cine que siempre quise ver y no pude. Gracias por todas las recomendaciones. El otro día vi "El mismo amor, la misma lluvia". No sé si será de tus favoritas, pero Ricardo Darín jamás me decepciona. Pese a la incomprensible fidelidad de su chica a través de las peripecias de la película, y los vaivenes éticos de él, me entretuvo y la disfruté mucho. Soledad Villamil también en esta oportunidad, es el "objeto del deseo" de Ricky, al igual que en la gran esperanza argentina que hoy va por el Oscar. Tendrá chances? Cuál es tu pronóstico?

    ResponderEliminar
  2. Como muchos otros crucé los dedos y la suerte esta vez nos sonrió. Campanella se lo merecía, es un grande

    ResponderEliminar