domingo, 7 de febrero de 2010

Enseñanza de vida

En un momento, la joven Jenny (Carey Mulligan) hace la pregunta del millón: ¿para qué sirve la educación? Los adolescentes siempre resienten el tener que aprender y nos echan en cara las obligaciones que provoca y concluyen que para nada, porque sus padres y sus docentes no son más ricos ni más felices por ella. A lo largo de mi vida docente he ensayado cientos de respuestas posibles. Ninguna satisfizo nunca a nadie. Quizá porque la respuesta debe ser encontrada por uno mismo. Doy fe que se la encuentra, la hallé yo, y muchos de los que fueron mis alumnos así me lo confesaron.


Enseñanza de vida de Lone Scherfig transcurre en Inglaterra a comienzos de los años sesenta. La educación de Jenny, como la de todo escolar, transcurre en tres ámbitos: en el hogar con sus padres (Alfred Molina y Cara Seymour); en la escuela con sus compañeras, la docente que cree en ella (Olivia Williams), la directora rígida y discriminadora (Emma Thompson) y la decisiva: el ámbito personal. Allí orbitarán un hombre de unos treinta años, David (Peter Sarsgaard) y sus amigos Danny (Dominic Cooper) y Helen (Rosamund Pike).


Jenny se aplica porque quiere entrar a Oxford, pero conocerá a David a quien tomará por el colmo de la sofisticación, la riqueza y la elegancia. David la apartará de su camino a la universidad, seducirá a Jenny y su familia y deparará unas cuantas sorpresas.


El film se basa en una historia real. Jenny hallará su camino y todos los personajes, menos David, quizá, aprenderán algo que no sabían. La excelencia brilla por todos lados, en el guión que firma el novelista Nick Hornby sobre las memorias de Lynn Barber, en la recreación de época, en el impecable elenco que cuenta con el apabullante debut de Carey Mulligan. La nena es un prodigio de frescura, carisma y sabiduría escénica.


Me gustó muchísimo. Disfruté cada segundo. Y no sólo porque sea un alumno de la vida reprobado e impenitente.

Un abrazo,
Gustavo Monteros

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