domingo, 21 de febrero de 2010

Desde mi cielo

Desde mi cielo se basa en la novela The lovely bones de Alice Sebold, no traducida ni distribuida en la Argentina. Según se dice, fue una novela muy popular y querida en los Estados Unidos. Lo creo. Pero después de ver la película, no me dieron ganas de leerla.


Durante años se la consideró una novela infilmable. Lo creo. Después de ver la película, considero que sigue siendo infilmable.


La trama tiene un punto de partida de lo más escabroso. Suzie Salmon, una nena de 14 años es violada y asesinada por un vecino asesino serial. Este hecho, por suerte, no se ve en la película. Suzie nos narra la historia desde su “cielo”, un lugar intermedio entre el Paraíso y la Tierra. Y más allá del tenebroso comienzo, todo es mayormente luminoso.


La disparidad de elementos que se manejan es notoria. Principalmente hay una historia policial, el drama de la pérdida y un costado metafísico. Cada uno de esos aspectos tiene bifurcaciones.


Peter Jackson (Criaturas celestiales, Muertos de miedo, la trilogía de El señor de los anillos, King Kong) parecía el indicado para hallar una unidad estilística que le diera cohesión a la historia. Parecía. Es ampliamente derrotado por todos y cada uno de los componentes. Como es un hombre talentoso, la derrota no es por goleada. Verla no da vergüenza ajena, pero tampoco place o gratifica.


El elenco de notables (Rachel Weisz, Mark Wahlberg, Stanley Tucci, Susan Sarandon, Michael Imperioli, Saoirse Ronan) luce perdido, desdibujado. Pobres, están todo el tiempo cerca de dar la peor actuación de sus carreras. (Cuando un director no sabe lo que quiere, los actores quedan a la deriva.) La nominación de Stanley Tucci para el Oscar como mejor actor de reparto ratifica que los premios son en el fondo una lotería. Sabrá Dios que azarosos vericuetos matemáticos le concedieron la nominación por una actuación que cualquiera con gusto borraría del currículum.


Lisa y llanamente, es mala, pero no llega a ser pésima, lo que por algún lado podría hacerla un poco más interesante. Eso sí, que un director de la experiencia y creatividad de Peter Jackson meta la pata de este modo me da ternura, y lo hace más entrañable. Espero con ansia su próximo film porque sé que hará lo imposible por superar esta bazofia.

Un abrazo,
Gustavo Monteros

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